El eterno vicio de la fuga: Dogma por Iván Cruz Osorio

Existe un meme de Joaquin Phoenix [Her (2013), You Were Never Really Here (2017) y Joker (2019)] donde cada uno de sus personajes usa el transporte público y en cada uno se marca una fase de la demacración para rematar con la frase: “El ser humano nace bueno; es el transporte público que lo corrompe”. Justificación y disfraz del hecho innegable de que, más bien, es el ser humano quien se corrompe a sí mismo, pero durante el viaje, en su inmovilidad, es cuando ocurre dicha corrupción, hecho que Iván Cruz Osorio (CDMX, 1980) aborda en su poemario Dogma (Lexington Avenue Line), editado por Malpaís Ediciones a cargo de Gabriela Astorga, Benjamín E. Morales y Santiago Solís, ilustrado por Julián Cicero.

El transporte público es un ser-vicio inevitable que se consume y al hacerlo, dentro del usuario se genera cierta dependencia mental y corporal a partir de aspectos como el tiempo, el dinero, la afinidad. Donde las dos primeras circunstancias no necesitan mayor explicación: llegar a tiempo, trabajar el tiempo establecido por un monto de dinero –que no siempre es– justo con la inversión; sin embargo, lo último abarca algo más. A pesar de la traducción de extraños en camaradas sin cabida al qué decir-se, sentir-se, compartir-se, compaginan vínculos de experiencias encapsuladas dentro de cada quien.

Desde el epígrafe de Malcom Lowry, Iván adelanta que el reposo del cuerpo conlleva a la desorientación, especialmente por el ataque de las dicotomías de la pérdida: memoria-olvido, ironía-fantasía: herramientas que constituyen en sí el título de la obra: idea, ideales, principios, creencias, reglas no escritas.

Tolkien dijo: “No todos los que deambulan están perdidos”, justo porque la meditación en la que envuelve el traslado invita a deambular otros planos, <<donde lo sensitivo se alía con la reflexión, donde la atención alerta no excluye las largas divagaciones metafísicas […] no tarda en descubrir que no sólo se ha alejado de los circuitos habituales>> (Amara, 2015: 10) y en Dogma, la lectura toma la forma de una mosca en vuelo que se posa sobre cada muro, estampa, rayón, letrero, mugre. Insiste en tocar la luz (LUCÍA) de las lámparas dicroicas hacia el porvenir: augurio de la –eventual– publicación de éste libro con base en una revisión del pasado.

no hay recuerdos sólo golpes sobre una puerta que nadie abre

pero no recuerdo damos sólo golpes sobre una puerta sin revés

pero tuvimos algo de víctimas victimarios y una escena de amor no

feliz desdichada no te dejaré en paz porque sin mí tampoco

habrá paz somos todos el mismo en este momento revolcados en

el lodo unopegado contraelotro (Cruz, 2020: 10)

El viaje implica un riesgo para la realidad. Por medio de recapitular, andar –una y otra vez– los pasos se vislumbra con mayor atención aquellos fenómenos cotidianos, naturales incluso, hasta rayar lo irracional; motivo sintetizado con la repetición de π en el texto: número irracional, constante geométrica que relaciona la longitud de una circunferencia con la divagación: circular, ciclos, ciclones; revoluciones: línea conductora de una repetición intermitentemente volcada sobre la batalla, los muertos y la pérdida de una hijamuerta que se entremete a cada tanto.

[…] puedo escucharte frente algo remotísimo que

parece tu hijamuerta rodando por las escaleras balbucear su

nombre sin terminar de decirlo si hubieras llegado en el momento

exacto pero eres incapaz de verte en el recuerdo de un muerto (Cruz, 2020: 7)

Motivo visible en la construcción de los versos de Iván, un esbozo sobre la naturaleza de la memoria y el instante subordinados por el olvido, que en este trabajo afrenta la época actual, especialmente con el desbordamiento informático. Momento donde todo puede –¿debe?– saberse, donde todo tipo de información, imágenes y evidencias están –¿necesariamente?– al alcance de la mano, colisiona fuertemente contra lo conocido.

tratas de olvidarlo el momento preciso al que no llegaste los ojos

vacíos de su muerte que ahora son los tuyos tu mirada que lleva la

noche a todas partes: caminaban bajo la lluvia las escaleras –

hubiéramos fotografiado las nubes– goteaban: cuando yo te diga

empezarás a contar: te miro hablar desde el fondo del vagón: uno

dos tres: ella hizo una pregunta se tomaron de la mano he olvidado

la pregunta y la soltamos: cuatro cinco seis: (Cruz, 2020: 11)

Por lo tanto, en clave de ejercicio proustiano, el poemario trasmuta la memoria con lugares y objetos, pero sobre todo las personas, para mediar la presencia: la transición y gestión de reconfiguraciones simbólicas, en especial sobre la sociedad, a partir de la visión de los poetas (Gombrowicz, 2015: 17) que cada vez más dejan de lado conceptos como la patria y cualesquiera otros símbolos nacionales o mitológicos por quedar cortos o caducos, dando paso franco a lo individual: al yo y mis condiciones como dijo Ortega y Gasset.

mi única celda es mi cráneo electrocutado

tendría que bailar esa cumbia

es tiempo ya de danzar con mis cadáveres

y hay neuronas que no reconozco en este funeral

para amarrar a los cuervos de mi pecho

pero tendría que volver a pie a las viejas calles

por un buen son y un buen amor pagado

es tiempo ya de danzar con mis cadáveres

reconocer huesos

fosas

pero hay neuronas que no reconozco en este funeral (Cruz, 2020: 25)

Volviendo un poco al tema del viaje, Leslie Stephen (biógrafo y alpinista británico, padre de Virginia Woolf) habla sobre que “[…] nada educa la mirada para advertir los rasgos de un paisaje de forma tan eficaz como la práctica de tantearlos con las propias piernas” (2015, 119), en otras palabras, viajar como excusa para recuperar, volver a ver: respetar lo que nos rodea. Oportunidad extendida sobre la línea 6 del metro de Nueva York, desde el centro de Brooklyn hacia East Harlem, distancia que provoca detenerse y voltear la geografía de la memoria para dar cuenta de aquello que se ha quedado atrás: lo que falta conciliar.

–¿oíste el paso de los desaparecidos?

hasta que las neuronas sometidas

–nada se oyó alguien dijo que se escuchaban

Crujidos como madera vuelta al mar vuelta al

Mordisco salino de la bruma donde ya no los

Tañe ninguna luz (Cruz, 2020: 25)

No obstante, la persistencia del número π se antoja como referenciara a cualquiera de nosotros: unidades irracionales envueltas en fenómeno deleterno retorno que a últimos años parece haber alcanzado la categoría de vicio, no por la falta habitual de re-incidir en un tema o sitio; todo lo contrario: la constante obsesión de evadir la circunstancia central: negación que encubre resolver lo que aturde la mente dentro y fuera del (in)consciente. Situación también extendida hacia la pérdida paulatina (como la pérdida de letras), la tergiversación: la desconfianza: la disgregación de las imágenes: el olvido: herida inconclusa.

una cifra decimal d  π

curvaría la materia de nuestra memoria

    a la relación de incertidumbre se apaguen

la conciencia como partículas reprimidas

        sin nuclearse

sin socializarse

sin concebirse

sin creación

sin tiempo atrás

ni espacio

sólo la oscuridad más y más densa

        el olvido solo (Cruz, 2020: 39)

En consecuencia, este poemario sobre el olvido/recuerdo, publicado en medio de una pandemia, representa lo que ocurre al protagonista/narrador que recorre la línea 6 del metro de New York: la inmovilidad no es sinónimo de freno. Trae de vuelta algo, pero distinto; seduce los límites de la vista y la poesía, pero no de la misma manera, como advertía Gombrowicz: “Cultivamos la Poesía sin advertir que lo bello no necesariamente tiene que complacernos” (2015: 32).

Por consiguiente, Dogma tanto como exposición de una poética más allá de la estética del lenguaje, propone una temática disidente a las configuraciones políticas y académicas que rodean y disturban el ideal de poesía, al enfocarse en mirar sobre las bardas de la memoria hacia el objeto vivo en el momento justo del encierro, la inmovilidad como requisito para implementar una extenuante saldo de cuentas: revelar algo más dentro de lo evidente para que al momento de avanzar, al volver a consumir (en) el sistema de transporte público, (fuera) del dogma, haya otra manera de contar lo ocurrido.

por Francisco José Casado Pérez


Bibliografía

  • AMARA, Luigi (2015) “Prólogo: La orden andante (avanzada inglesa)” en V.V. A.A., El arte del paseo inglés. Jorge Hernández Tinajero, Ana Marimón y Sebastián Pilovsky (trad.), Colección Derivas. México: Tumbona Ediciones S.C. de R.L. de C.V.
  • CRUZ Osorio, Iván (2020) Dogma (Lexington Avenue Line). México: Malpaís Ediciones.
  • GOMBROWICZ, Witold (2015) Contra los poetas, Yael Weiss y Sebastián Pilovsky (trad.), Colección Versus, Round 5. México: Tumbona Ediciones S.C. de R.L. de C.V.
  • Stephen, Leslie (2015) “Elogio de la caminata” en V.V. A.A., El arte del paseo inglés. Jorge Hernández Tinajero, Ana Marimón y Sebastián Pilovsky (trad.), Colección Derivas. México: Tumbona Ediciones S.C. de R.L. de C.V.

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