3 poemas de Valeria Mussio

 

 

cuando estoy triste escribo poemas de amor para recordar que la vida es hermosa

deberías saber que hoy hiciste algo hermoso y ya podés echarte a dormir
en el pasto, con tu perro o quién sea
pero no dudes de que por fin podemos estar
más tranquilos, si estabas corriendo enloquecido y
de pronto paraste porque una paloma tenía
algunas manchas blancas irregulares en la cara y dijiste
“waw”
creo que podemos considerar esa como tu buena
acción del día. estoy tratando de convencernos
de algo nuevo: deberías leer esto con las voz de tu abuela,
deberías saber que las voces son lo primero
que se olvida, que tu cerebro va a desarticular los sonidos y de a poco
va a reemplazar las caras con pinturas abstractas,
que lento vas a dejar de recordar las cosas y por eso
quizá te convenga hacer menos esfuerzo por sostener lo que está
tendiendo a hacerse pedazos. ahora estamos de nuevo
en esa fiesta, y sabés que mi boca se va a volver abeja buscando
flores raras y con colores extraños para rozar apenas,
y sabés que voy a darte vergüenza probablemente bailando
de una forma muy poco sensual muy poco
prolija, y deberías conocerme porque es probable
que me vaya del lugar caminando sola y sin
avisarte de nada. entonces sabés que si lográs
soportarme un día más ya hiciste algo hermoso y podemos
echarnos a dormir en el pasto, y yo voy a intentarlo también
quizá enviándote esto en un avión de papel que entre
de forma juguetona por tu ventana,
deberías abrir la ventana y mirar el sol
aunque las abejas estén empezando a desarrollar la capacidad de elevarse
tanto que se meten en nuestro piso nueve, deberías saber
que es bueno que las abejas vuelvan porque si no
el mundo se termina. y amamos el mundo ¿no es cierto?
k me dijo que su planeta favorito es la tierra,
y cómo podría ser la tierra cuando existen
júpiter y plutón, pero claro acá tenemos
campos de maíz películas de zombies y telescopios para ver supernovas
y si bien todavía prefiero a júpiter y a plutón me parece
que es un argumento bastante infalible pensar
que el planeta más hermoso es este
en el que podría encontrar tu cara y su cara y todas las caras que me gustan
y reconocer siempre la ternura en una multitud cualquiera.

 

 

esta casa nos está expulsando a las dos
ya no podemos vivir un día más juntas, quién hubiera
imaginado que el techo se caería
tres veces en un año sobre nuestras cabezas
que todos los caños se pudrirían, que uno
literalmente explotaría cuando yo
estaba acomodando mi casita
poniendo plantas en las equinas vacías
de un lugar grande y mío que no puedo mantener todavía
pero que amo,
lo amo mientras miro el cuarto que tiene solo un colchón
y una sábana, persianas que abren mal y cierran peor pero también
la mejor luz y el mejor viento en el lugar
mejor ubicado del planeta. miro mi casita
y pienso “acá si voy a ser amada”, y cuando vuelvo
hacia vos te encuentro mojada y confundida,
el agua del techo se escurrió por las paredes mientras te estabas
peinando y sentiste en tu cabeza el derrumbe
del placar podrido desde adentro, el colapso
de esta casa en la que no nos supimos querer ni aprendimos
a ser una madre y una hija que compartan un lenguaje, donde dejo
que se acumule tierra sobre mis cosas porque no
siento amor por la madera que mordí para calmarme.
entonces pasás incrédula el trapo mientras
no sentís nada por esta casa, y yo tampoco
siento nada por esta casa y el plomero
calcula los daños de su propio error,
en el ejercicio mecánico de barrer y acumular escombros
mientras pensás
que tal vez eso estuvimos haciendo
la una con la otra
intentar edificar algo sobre la base de lo que ya estaba roto y fallar
de una forma triste y un poco patética pero al menos
ya sabiendo que alejarnos es el acto de amor más grande
que podemos entender.

 

 

no sé si te conté alguna vez mi teoría estúpida,
pero estoy tan segura como para jurar
sobre lo más preciado que tenga que puede ser
este sándwich de palta y queso que sostengo con la mano
que aunque no tenga forma de probarlo
estoy segura de que soy estéril.
mi argumento se funda en
nada, en la sensación de que mi cuerpo
no puede darle vida a cosas que no sean
coágulos de sangre o sentimientos
tristes que se vuelven rápido
formas torcidas que tropiezan
entre las cosas que están
bien hechas. claro, no voy a ser tan tonta
de permitir que nosotros pongamos
una criatura en el mundo sin querer,
dos personas que se encuentran
jóvenes en la tierra y edifican de a poco
algo defectuoso que mame
el petróleo que sale de los agujeros
que deberían despedir nuestras lágrimas.
en este punto nos encontramos en la playa,
tu cuerpo recordándome que tengo
un cuerpo, mis brazos salados y rígidos que apenas
se dejan rozar. quizá sientas que tengas que decirme
que me querés más que nunca en este instante pero
ya sé que no es así, sé que estás solo y yo
estoy acá, y cuando intentes tocar
mi estómago se va a volver
arena, que se va a confundir con más
arena, que se va a ir mezclando con esta
tierra seca que no se puede cultivar.

 


Valeria Mussio (Tres Arroyos, 1996). Es Licenciada en Letras por la UNS. Dirige la editorial digital Matrerita (editorialmatrerita.hotglueme.com) y es parte del equipo de la revista Poesía Sub25. Realiza videoclips que se pueden ver en su canal de Youtube y sube sus poemas al blog hastaprontoquerida.tumblr.com. Publicó “Manual de supervivencia para un ataque de ira” por HD Ediciones y “¡Hasta pronto, querida!” por Peces de Ciudad.