3 poemas de Matías José Morales

 

JARAQUIRI

Astros plomos respiran
sobre tornillos oxidados.

Un perro se para lento
y sigue
su ruta alternativa
a la separación del pasto
húmedo primaveral.

La saliva contiene valiosa información
contamos pétalos secos
entre hojas de un libro, y una
que otra mariposa.

El crujir de ramas
sobre cabellos.
De cariño y café:
tostadas a primera hora de la mañana.
Días felices son:
pocos kilómetros nos separan de la costa.

El trance no es suficiente
para mantener órbitas
de dos humanos que intentan caminar
por la arena del reloj

o su giro estrellado, y temblores de miradas
con filo de lujuria.

Las ventanas
se hicieron para mirar desde dentro
hacia fuera.

¿Recuerdas el día que te expuse
a esa manada de perros
detectores de vagos?

Tres cuadras abrazados, no hay
más que hablar.

Ponle like a la naturaleza, a la cabeza
del animal emplatado
sobre mantel en el pasto.

Regalo a los astros, humanos.

Un ojo mira por el orificio de bala
y busca algo inocente
que odiar. No nos despedimos
al mismo tiempo, ni en el mismo lugar.

Fue limpio el corte
en dirección horizontal.

 

 

PENSAMIENTO CLONA

Existe simbiosis
entre una piedra y mis dientes: soy
príncipe drogo dependiente. No necesito
que alguien me confirme la explosión
de una súper nova: tan lejos de mí.
O que tu rótula quedó desencajada
por la impresión de alguien equivalente
al cloruro de sodio en la sangre febril.

Veo que las patas de las moscas
llevan polainas, metástasis en el pie
amputado fantasma. Variados tipos
de insectos amotinados en el jardín infantil.

Observé fagocitar el fomento de intentos
vacíos al viento: mi argumento
invertebrado. Mil y una noche
de verano en Guanaqueros me dijeron:

1. Si quieres revivir del plexo
o la relaxo visión pulsa aquí.
2. Palabra mágica vibración.
3. Fermentar pómulos rosados.

 

 

BLAST

Meto mis dedos
en el pliegue entre la pierna
y los testículos, no me baño
hace días. El olor
es húmedo y levemente ácido. Suspiro
con los ojos cerrados, esto no es
un comercial gringo: tampoco lleva
voz en off.
Recuerdo: es el mismo olor
que mi padre trajo a su cama
luego de una larga jornada de trabajo
y amor. Si lo piensas: todo lo relativo
huele a ti mientras duermes, o a los naipes
olvidados en la manga de un perdedor.

 

 


Matías José Morales (Talca,  Chile, 1988) ha colaborado con diversas revistas digitales y publica sus poemarios en el blog: reflejosmorales.wordpress.com