Ritmo bienaventurado | sobre La niña bajo la cama y otros lugares, de Laura Macor

 

Sobre  La niña bajo la cama y otros lugares, de Laura Macor (Barnacle, 2020)

Los símbolos de la infancia son en sí mismos una memoria poética que puede construir paraísos a lo largo de toda su estela. Recuerdo cómo disfrutaba leer a Juana de Ibarbourou cuando era chico, autora que por mucho tiempo creí —con seguridad— que nadie más en el mundo conocía. Algo de Ibarbourou y la dulzura de su contemplación tiene este libro de Laura Macor que acaba de publicar Barnacle. El impulso es la expresividad, poder acceder al detalle misterioso, a la sutileza de lo que se percibe. Y esa percepción es en general delgada y suave como el sueño de unx niñx bajo la cama, más bien intuitiva, determinada por lo que viene y va con espontánea insistencia. Hay un poema de Silvina Ocampo que dice: “En tu jardín secreto hay mercenarias / dulzuras”, y de algún modo también es este jardín, donde una miel desesperada atraviesa mucho más allá que un ciclo de verdores y se vuelve un perfume-talismán, se enraíza en la palabra:

 

La sombra del naranjo

Migran raíces
retumba el miedo
se agacha el césped
pasan las ramas
se extiende el cielo
sobre los pies
corazón de niña
guarda la miel
desesperada
quizás mañana
la necesites
para volver.

 

El secreto en la poesía de Macor es un habla mínima, como refiere Diana Bellessi al pensar el lirismo, una pequeña voz en resistencia; el corazón dispuesto para mirar lo que la velocidad enloquecida de este tiempo deja pasar, desecha. Bajo el aturdimiento de las maquinitas actuales “una paloma / arma un nido / con flecos de ropa vieja / y plástico / que sobró de navidad”.

Los ojos de la niña son toda una poética. Elegir construir desde ahí, elegir dejarle al mundo ser visto y amado por esa perspectiva, es una toma de posición frente a lo que entendemos por literatura, cosa que va más lejos que un vínculo estético con la palabra. Una fe en la transparencia, en la invocación de lo-verdadero, en la inocencia de lo natural rige sobre la composición; así, la poesía es un medio de acceso —o de retorno, mejor dicho— a la diafanidad primigenia. La voz no recoge un conflicto de materiales ni habita las contradicciones del presente, toma un camino arado por una especial concepción de la Belleza que se ubica como centralidad en ese sistema para responder a “lo poético”.

La niña bajo la cama es una lectura que nos conecta con la suavidad de las sábanas de la niñez. Incluso con cierto dolor, con la acidez de las naranjas, con la hermosura de lo que falta y se descubre entre mariposas, hadas, lluvia y burbujas de levadura. No hay derrota en este lenguaje, el amparo del “poder de lo sutil” lo repara todo y promete salvarnos. Es a través de la mirada poética que será posible el milagro; cito dos versos de Ibarbourou: “Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes / movidas por la magia de diálogos supremos”. Las pupilas de la niña hablan con la potencia mítica de una fe en la Belleza, dijimos, y así no hay mundo que pueda desordenar ese ritmo bienaventurado en el que el lector se encontrará danzando a lo largo de este libro.

 

por Diego L. García 

 

 


Diego L. García (Berazategui, Buenos Aires, 1983) Es Profesor en Letras, por la Universidad Nacional de La Plata. Escribe crítica y poesía. Entre sus libros figuran Fin del enigma (Ediber, 2011), Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), Una voz hervida (Jámpster e-books, 2017, Chile), Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018), (Fotografías) (Zindo & Gafuri, 2018). y Las calles nevadas (Barnacle, 2020). Forma parte de la antología de poesía latinoamericana País imaginario: escrituras y transtextos 1980-1992 (Ay del Seis, 2018). Se publicó en Bolivia una selección de su obra titulada Modo Arcade (Electrodependiente, 2019).


Laura Macor (Córdoba,1982) Creció en una colonia rural, y actualmente reside en Río Cuarto. Médica Veterinaria de profesión; Facilitadora de procesos de aprendizaje por vocación. Coach ontológico, docente, investigadora y biodanzante. Confía en la vida, lee en voz alta, y a veces escribe. Publicó: Un mandala (2017) y La niña bajo la cama y otros lugares (2020).