La Impresora, un taller en Santurce donde los libros se hacen a mano

 

Es difícil imaginar lo que hay adentro de la pequeña casa que ubica en la esquina #136 de la calle Ismael Rivera en Santurce. Rodeada de residencias modestas y cerca de un negocio donde por momentos se escucha salsa gorda en una tarde cualquiera, sin letrero que la identifique, está La impresora.

Este lugar es el taller de Nicole Delgado y Amanda Hernández. Aquí todo el mobiliario es muy simple. Son otras cosas en el ambiente lo que llaman la atención y empiezan a delatar el oficio que se realiza aquí. Sobre una gran mesa de madera, iluminada por la luz natural que entra a través de las ventanas, sin aire acondicionado, estas dos mujeres amantes de las letras hacen libros.

El día de nuestra visita, el trabajo que les ocupa es finalizar el libro “La expansión de los cuerpos”, de Rubén Ramos Colón. Con mucha calma y cuidado, Amanda inserta una gran aguja con hilo, tan larga como un dedo pulgar, a través de unas hojas grandes de papel. La imagen es poderosa, porque al observar el bloque de papeles del tamaño de dos diccionarios grandes, se sabe que Amanda tendrá que repetir este movimiento muchas veces antes cumplir a tiempo la fecha de entrega. Es parte del proceso de crear un libro artesanalmente.

Frente a Amanda, en la misma mesa, Nicole utiliza un pequeño taladro para hacer los huecos por donde se amarrarán las páginas de una tirada de 100 ediciones de libro de Ramos Colón.

Ver video: La Impresora, una plataforma para escritores puertorriqueños

Para quien observa, podría ser estresante pensar que cada página tiene que ordenarse, cortarse y coserse utilizando algunas máquinas simples que dependen del control humano. Depende del libro, culminar una sola tirada puede tardar varios días o semanas. Sin embargo, para Amanda y Nicole este no es un problema mayor. Esta labor les da un espacio para descansar la mente. Sobre todo, hacer libros tiene un gran significado para dos personas que han dedicado muchos años de su vida a leerlos, cuidarlos e, incluso, escribirlos.

La impresora empezó a gestarse en 2016, como un proyecto de Nicole durante una residencia artística que realizó en el Beta Local. Escritora de poesía, graduada de un bachillerato en Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, y una maestría en Estudios Latinoamericanos en Nueva York, la puertorriqueña se había ido a México, donde vivió cinco años, para continuar formándose. Este proceso incluyó, especialmente, una investigación sobre los métodos que existen para hacer libros.

“Empecé a visitar talleres y a aprender técnicas, a jugar y a experimentar”, contó la poeta.

Con ese conocimiento fresco y deseos de usarlo para ponerse a trabajar en Puerto Rico, no tenía claro por dónde empezar. Para canalizar ambas cosas la experiencia en Beta Local fue fundamental. El Beta Local se describe como una organización dedicada a fomentar “prácticas artísticas rigurosas y arriesgadas no solo como un fin en sí mismo, pero como un motor creativo y crítico con consecuencias sociales amplias”.

En la pasantía, Nicole pudo trabajar en un proyecto para traducir un libro. Durante ese tiempo y en un período de varios años, también realizó junto al escritor Xavier Valcárcel el proyecto Atarraya Cartonera.

Nicole también había aprendido a practicar la técnica de risografía, para imprimir materiales digitalmente y a alta velocidad, con una estética muy parecida al grabado. Después de trabajar varias publicaciones, decidió comprar la máquina de impresión.

“No sabía qué rayos hacer con ella”, confesó.

En ese segundo momento de dudas coincidió con Amanda, quien estaba terminando su maestría en Gestión Cultural. Cuando se conocieron, establecer conversación fue sencillo. Ambas eran poetas, les interesaba escribir, crear en torno a la literatura y eso fue lo que rápidamente empezaron a hacer, sin saber exactamente cómo.

El equipo estuvo trabajando durante dos años en un espacio prestado ubicado en la Avenida Fernández Juncos, en Santurce. Al cabo de ese tiempo decidieron mudar la operación al local donde se encuentran hoy. Este momento coincidió con el embate del huracán María, evento que sirvió para reafirmar el compromiso con el taller.

Aunque el interés principal siempre ha sido la poesía, para mantener los equipos y lograr que el proyecto sea rentable La Impresora había estado  realizado diferentes tipos de trabajos. Desde publicaciones para artistas visuales, hasta colaboraciones con artistas internacionales, catálogos para galerías, diferentes tipos de libros, carteles para películas e incluso alguno que otro arte comercial.

Sin embargo, después de María, la actividad creativa se mantiene mucho más enfocada y el trabajo comercial ya no es parte de la agenda.

“Tuvimos que replantear lo que hacíamos. Usamos tiempo para hacer propuestas y becas. Hemos obtenido una beca del Instituto de Cultura Puertorriqueña y otros fondos en colaboraciones con universidades en Estados Unidos que compran o comisionan trabajo. Así hemos ampliado un poco de abanico de fuentes de apoyo”, explicó Nicole.

Además de realizar servicios de  diseño, traducción, edición, impresión y, en general,  todo lo necesario para hacer un libro, La Impresora tiene un ala editorial formada por los proyectos: “Trabajo de poesía”, “Poema suelto” y “Primeros libros”.

“Ha sido bonito porque en el proceso el proyecto ha pedido lo que necesita y lo  hemos ido redirigiendo”, apuntó Amanda.

Una feria de libros

La Feria de Libros Independientes y Alternativos de Puerto Rico (FLIA PR) es uno de los proyectos más importantes de La Impresora, que este año celebra su 13ra edición en el  Taller-Comunidad La Goyco. El horario del evento será elsábado 14 y el domingo 15 de diciembre a partir del mediodía hasta las 7:00 p.m.

Esta es una actividad autogestionada por un grupo de escritores, editores y artistas  independientes, incluyendo a Nicole y Amanda.

Durante la jornada se presenta el trabajo de escritores, artistas y personas en general, de diferentes pueblos, que hacen libros y publicaciones de  arte gráfico y literatura, artesanales y no artesanales. También incluye a editoriales pequeñas o independientes. Como parte de la agenda se realizan talleres, lecturas de poesía charlas, actividades y espectáculos gratuitos.

“El espacio sirve para establecer puentes entre escritores, editores, editoriales independientes, artistas gráficos y diseñadores  independientes, quienes se reúnen para dar a conocer sus nuevas publicaciones, intercambiar ideas y proyectos, exponer sus productos y formar alianzas”, se indicó en un comunicado de prensa.

Nueva sede

Este año, La impresora lanzó una campaña de ‘crowdfunding’ para mudar su sede a un nuevo local en el sector de Barrio Obrero en Santurce. El apoyo que han recibido ha sido muy bueno, así es que en los próximos meses Nicole  y Amanda esperan estrenar nueva casa.

Como parte de los planes futuros está la creación de un programa de residencia para escritores, al tiempo que comienza la realización de actividades para la comunidad literaria y todo aquel interesado en el mundo de los libros.

Por Camile Roldán Soto (fuente original: El Nuevo Día)