3 poemas de Silvina Giaganti

 

Todo el resto son ganas de ascender

Extraño empezar a tomar cerveza
a las 3 de la tarde, porro a las 4, sacarle
unos pesos del monedero a mi mamá.
Todo el resto son ganas de ascender.
A mi papá le quisimos regalar
una máquina de cortar el pasto eléctrica
pero dijo que la manual andaba bien.
Le armamos una parrilla y siguió
tirando una chapa en el piso para asar la carne.
En sus cumpleaños le comprábamos camisas
que nunca sacaba de la bolsa.
Yo quiero volver a Avellaneda,
sacar la silla y lo que no me deja dormir, afuera
los domingos, tomar soda de sifón
ver si el sol da como antes, sentarme
en el pasto donde están enterrados
mis animales muertos y un día
regar la planta de tomates del fondo
y que a mí también se me termine todo.

 

Cuando la conocí

Una mochila, un cierre
una petaca.
Subo las escaleras de su casa
abro el cierre y tomo un trago.
Cuando la conocí lo primero que me dijo fue:
¿y qué hacemos con esto?
yo le había dicho que me gustaba.
Lo segundo también fue una pregunta:
¿querés guerra?
no le respondí,
pero la tuvimos.

 

Ahora te veo en fotos

Ahora te veo en fotos
con tu nueva novia, canchera
levantando la cabeza te veo
estrenando valentía como se estrena
una remera nueva con una frase jugada
y me acuerdo de cuando me negabas
y de la ventana del edificio
de enfrente de tu casa
de la que salía una luz ámbar,
ocre cuando se nublaba
yo la miraba fijo mientras intentaba
solucionar nuestros problemas
que nunca entendí bien cuales eran.

 

 

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Silvina Giaganti nació en Avellaneda, Argentina, el 29 de mayo de 1976. Se recibió de la carrera de Filosofía en la UBA. Es docente. Escribe en cualquier lado. Vive con Poxi, su perra de 14 años, en Monserrat. Tarda en apagarse es su primer libro.