Este poema tiene nombre de gato | Thaís Espaillat Ureña

 

Las cucarachas han secuestrado el mar.
Lo puedo oír pidiendo ayuda
debajo de la calle de mi casa
mientras me parqueo.
Se han aliado con todos los gatos de la cuadra,
me parece.
Protegen la basura
y la tapa de la alcantarilla
con sus bigotes filosos
y su pelo-estornudo

Creo que ya huelo a enemiga
porque me disparan rayos láser
con sus ojos
cada vez que llego
en medio de sus reuniones

Tengo unas manchas en la espalda
que no reconozco;
recuérdenme ir al dermatólogo

He planeado pararme en medio de la calle,
sobre la tapa,
y brincar por lo menos cinco veces
para que el mar sepa que no lo he abandonado,
que la luna y yo estamos buscando
las cuerdas para sacarlo del pozo
vacío de peces y sales vitales

Construyo puentes de tela,
túneles,
practico la telekinesis,
teletransportación,
hago hechizos en el baño,
nada funciona

Las cucarachas sienten
las pisadas de mis tennis
antes de llegar a la Caonabo
y se agrupan con sus patas largas
debajo de mi carro para asustarme.
Cuando no funcionan
sus tácticas de miedo,
los gatos me miran como búhos

pew

pew

pew

Me disparan sus látigos rojos
y tengo que entrar corriendo al edificio

Los días siguen pasando,
los gatos y las cucarachas se infiltran de este lado del portón
y la luna no me coge el teléfono

Mar, no sé qué hacer contigo.
Te escucho cantarle a las ballenas y las algas
desde mi ventana.
No me hagas llorar,
que ya no tengo más velones que prenderte

Mi única esperanza
es un gato gris que no huye
cuando me le acerco,
me dice

Ten cuidado,
hay ojos y orejas
en todas las hojas.
Los murciélagos usan sus radares
para espiarte a cambio de fruta

Y se aleja con sus orejas cortas
antes de que lo vean
en plena traición

Creo que estoy jodida

La luna tampoco me responde
por WhatsApp,
por Facebook Messenger,
por e-mail,
por señales de humo,
danza en la cueva del cuarto de servicio

Las cucarachas seguro
se comunicaron con sus primas ucranianas
para que con sus poderes nucleares
amenazaran a la luna con llenar sus cráteres
de blue cheese y manchego

Amigo gato gris,
tienes cara de Armando.
Dime la contraseña, por favor.
Un día saldré armada de Baygón y las cucarachas
no podrán tocarnos.
Te pagaré con atún fresco importado desde Hawaii.
Tú sabes que el mar extraña su casa,
sus botes,
sus atardeceres de pintura flotante,
los peces que podrían hacerte cosquillas en la barriga.

Enrollo la nota en papel periódico
y la dejo en la esquina favorita de Armando,
en el rectángulo abierto del que alguien se robó el zafacón

Me arranco el pelo en la ducha
como señal de solidaridad,
espero por días,
semanas

Oigo un maullido gris desde el parqueo

Mar, te he salvado

Armando me hace una seña
con las orejas

Ven, ven

Me pongo unas botas de lluvia
y bajo en pijama hacia la calle
mientras Armando dispara sus rayos láser,
un cementerio de cucarachas calcinadas.
Los murciélagos vuelan como buitres,
los gatos susurran desde abajo de los carros
y yo me paro sobre la tapa de la alcantarilla
y brinco cinco, siete, nueve veces

El batallón de gatos sale de su escondite
y levanta la tapa con sus colas cabeza de Medusa
y miran al mar con sus ojos de fuego
y la calle se va llenando de vapor
que sube
y sube
y sube tan alto
que la luna se sonroja.

 

 

_______________________________________________________

Thaís Espaillat Ureña (Santo Domingo, 1994) es poeta, editora y artista visual. Su trabajo tanto poético como (audio)visual tiende a centrarse en viviseccionar y documentar el mundo (interior y exterior) para luego digerirlo y entenderlo. Edita y diseña zines desde su pequeñísima editorial, Hacemos Cosas. Su poesía ha sido publicada en México, Argentina, República Dominicana y próximamente en Puerto Rico y España. Publica intermitentemente en su blog, https://saltedeaqui.wordpress.com/