4 poemas de H.J. Leonard

 

BOMBITA DE HUMO

La que tiraron to’ los Ferdinand
escondíos en el retweet.

La que tiró la policía mientras
nos amotinábamos en la Avenida.

La que tiró el gobierno mientras
blindaban to’ los bancos.

La que tiró la prensa al
desfigurar la primera plana.

La que tiré yo en la comodidad
de mi futón escroleando
los lamentos de la diáspora
en el news feed.

 

 

EL TEMPLO

Ganesh me avizora
desde el otro lado del escritorio.

Exfolia concentración.

Espero me multiplique los $6.97,
más shipping and handling,
que gasté por él.

 

 

PUERTO RICO PASTORAL

Una capa de arena batida
con piedras del río oxidan
los pistilos de la Flor de Marta
que adornaba la vieja casa.

La brea se ha agrietado.
Los caminos de paja seca son.
Manchas de estiércol
de caballo chongo o de vaca escapá
se mezclan con latas de keystone
reflejo de una noche en la que
los machetes no robaron
(probaron) sangre.

Allá en el cerro las abuelas
encienden bembé.
Las que están de fiesta con bingo,
quesito y juguito.
Las que están de luto con plegarias
a la virgen, juguito y quesitos.

El río es cama de jicoteas
que sigilosamente se esconden
al ver la caza de buruquenas
sofocadas al fondo de la red.

Las guábaras caminan por la tierra
hasta tocar los troncos destruidos
mientras las chopas danzan al pie
de las charcas.

Los quinqués se extinguen,
las negras ya no cantan
en la iglesia.

De canarios solo quedan los ojos,
azules como el cielo,
verde como la pradera.

Ya al sur se prenden los montes
con la seca que el gobierno premedita.
El cambio de temporada se avecina.
La primera lluvia de mayo
se da en noviembre, pues el llano
se cansó de mudar el marrón que anuncia
la esperanza del fin de la huracanada,
yerro agigantado por las migajas,
que no por escasas, no nos quieren
tirar más.

Bomba.

 

 

PURGATORIO

Hace tiempo que no escribo
ya no me llegan frases
como antes
así de la nada

Las esfumaron
ya no hay dolor
que inspire
ni razón para beber

A veces paso por el Call Center
y me entran rastros de ansiedad
pero se me pasan

Ahora estoy mejor
ahora estoy mejor

Ando aprendiendo idiomas
ando ahora en lo mío
no te extraño
salvo cuando me acaricio la nuca

Ya por ahí nadie pasa
cerraron la barra
aquella en donde
nos hacíamos ojitos

Aquella en donde
el vodka con toronja era mártir
que hacía fluir el helado mar
de celos innecesarios
que culminaban en papelones,
largas caras y disculpas
por whatsapp

La luz roja detiene mi curso
miro por el retrovisor
y pienso mientras me río

Qué bueno que ya pasó,
qué bueno que ya pasó.

 

 

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H.J. Leonard (Trujillo Alto, Puerto Rico). Escribe poesía y hace cine. Es director del Festival de Cine Europeo de Puerto Rico. Junto a Orlando Ramos co-dirige el proyecto Kinematé. Su poesía ha sido publicada en el blog de literatura Chocarrer@s de Gato Malo Editores, y en la  Revista Sábanas de la UPR-Mayagüez.