Fragmentos de «Otra vida» de Daniel Lipara

 

Liliana, flor de lirio

Mi madre mide un metro ochenta
tiene los huesos grandes el pelo teñido de rubio
vestidos de bambula blanca sobre la piel blanca con venas azules
la piel llena de perfume
llena de collares que usa en casa
nuestra casa de alfombras como pasto casa sin flores
en Once donde todos se cubren la cabeza
porque arriba de todo está dios
aunque no sé si el de mi madre

se llama Liliana
que significa bella como una flor de lirio

sus abuelas Fanny y Zelda eran hermanas
veían el futuro en la borra de café
sabían todo por el día en que naciste eran famosas
viajaban recibían a militares a gente importante
quisieron pasarle a mi madre su don
pero ella es psicóloga
atiende en el living de casa
y a veces ve cosas
a veces a la noche me destapa como si hubiera algo
y a veces camina hacia atrás
como si hubiera algo

Liliana
la flor de lirio

Gerardo su primer esposo
mi madre lo dejó huyó de noche esas cosas ocurren de noche
tomó el primer taxi negro que vio
era mi padre el labrador Eolo lo empujaba
se casaron conmigo en el vientre me pusieron Daniel
pero al final mi padre se fue mi madre empuñaba un cuchillo
y ahora sus padres piden que vuelva a casarse que haya un hombre en casa
ahora su último novio Ricardo no está no sabemos por qué
vive en Avellaneda
es herrero

como el lirio
Liliana

vivimos
varias vidas dice
las almas son viejas o son húmedas y frescas como flores
y al morir dios te hunde la cabeza en el río
y te olvidás de todo
sos luz en el cielo luz en las estrellas
en un huerto rodeado de setos donde hay árboles grandes
y perales manzanos e higueras siempre están llenas las ramas
la manzana sigue a la manzana la pera a la pera
cada una deja su lugar a otra
frutas deliciosas
que ofrecen un deleite extraordinario
y dios hunde tu cabeza en el río
volvés y sos un árbol
un animal

tengo once años
mi madre y yo desayunamos jugo de naranja en un café
y pienso no voy a acordarme de ella
no voy a darme cuenta si la veo en otra vida
no te pongas así las almas siempre van en grupo aún en las estrellas
van cambiando yo puedo ser tu primo tu nieto imaginate
un perro que vos tengas la araña en su tela
una flor que se abre en la terraza

Liliana
como una flor de lirio

estrella de la mañana Estela
es amiga de mi madre vive en San Miguel
donde la calle está llena de palmeras y en su casa hay gallinas y perros
y ella lava
la energía de mi madre
y apoya sus manos en las células malignas de mi madre
en el aura en la cabeza pelada en el pecho que falta
y lee los planetas
mientras mi hermana y yo jugamos con los perros

y dice
que mi padre va a volver a casa
volver de Ciudad Oculta tierra del exilio donde vive
con Analia la que no descansa
esa abandonada tierra que no es suya
ahora los domingos
mi madre llama a Jorge vemos a unos monjes
y vamos a Rosario a ver a Ignacio el sacerdote de Ceilán al padre Mario en Gonzáles Catán
a la iglesia universal del reino de dios
donde el pastor te lleva hasta el altar
y el demonio se va

 

 

me levanto en la India

3 a.m
suena la alarma
salgo en silencio no quiero
despertar a mi madre tan temprano
mientras el sueño anida todavía en su cabeza
y en la cabeza de los pájaros
conozco el camino hasta el templo y conozco a los dioses
quietos al borde del sendero como higueras
amarradas al mundo con raíces
en la casa de Baba no hay luces prendidas
está cerrado el locutorio la cantina donde como solo
los grillos
y este raro crujido de pisadas
machacan el silencio
y la distancia aunque ya somos varios
vestidos de blanco sentados en fila esperando a que abran
las puertas del mandir
y faltan horas
mi madre dice que madrugo
para que dios me escuche a mí primero
pero lo que me gusta es una pierna doblada sobre otra
este hormigueo adentro de las manos el brazo dormido
mientras los pájaros despiertan
y el día fosforece en todo
y todo es tan tranquilo que apenas sé por qué
estoy acá
una hormiga en la fila de hormigas
con el primer rayo de sol
abren las puertas
entramos al templo nos hacen cantar para llamar a dios
cinco om por la nariz ojos orejas piel y lengua
por los pies el ano el pene las manos la garganta
por el aire que vive en el cuerpo
por lo que envuelve al cuerpo
y un último om para mí mismo
shanti shanti shanti

 

 

silencio

esto es lo que habla cuando nadie habla

a qué suena
el cántaro de la cabeza
un arroyo de lluvia de canto de pájaros
esa ramita de sentido al borde de mi plato en la cantina
y si me muevo
y si me acerco a la corriente
es el seseo de las flores es la piedra que cae al agua
el nombre luminoso como un claro en el bosque de ruido
o más concretamente un estadounidense
que casi en castellano dice algo

esto es lo que habla cuando nadie habla

cuando el pie de mi madre
se torció por culpa de un montículo de tierra
nos tomamos un rickshaw ella mostró un tobillo hinchado
y el hombre nos trajo a la guardia
el salón está lleno
somos los únicos vestidos de blanco y la gente se acerca
parecen preocupados por mi madre
hablan en hindi en sánscrito en qué hablan
para ser este oráculo
que responde a una pregunta
que no me quiero hacer que nadie hizo

esto es lo que habla cuando nadie habla

estaba en el mandir
esperando a que saliera Baba el sol recién aparecía
y entonces un idioma que me hablaba
rugoso como la voz
de alguien que volviéndose un árbol tiene labios todavía
el viejo con la piel de ébano
sin bandera colgada en el cuello
inhaló un largo hilo de aire y exhaló un ovillo compacto sin resabios
y me miró como diciendo ahora es tu turno
olvidá lo que te trajo
tu escuela tus amigos la chica que te gusta tu otra vida

esto es lo que habla cuando nadie habla
y los dedos del día despiertan al cielo
lavan la niebla de sus párpados
y todos van hasta las puertas del templo quieren llegar primero
como un viento
cuando trae un murmullo de olas vestidas de blanco
que se levantan y corren a la playa
con la boca abierta

como grillos que cantan a la noche
agazapados en la nada
en un campo de fuerza de sonido
así los mantras
por todas partes
como grillos
como una jaula en el jardín de dios
esa higuera de bengala
con raíces aéreas en las ramas que crecen hacia abajo
se incrustan en la tierra
en el jardín de dios

metida en su caja de vidrio
la diosa me mira
con todas sus cabezas
una pegada a la otra sus cinco cabezas
me sigue con los ojos
abiertos mientras voy al templo
a las tres de la mañana
como fantasmas
esas ráfagas de diente y pelo
mis compañeras de la escuela
me masturbé pensando en ellas a la hora de la siesta
no las veo hace mucho y ahora
son estas ráfagas de diente y pelo

era de noche
y me senté en mi silla plegable
a esperar que las puertas del templo estuvieran abiertas
ahora es de día
canto para llamar a dios
y viene

 

 

¿es esto lo sagrado?

la cabeza mojándose en el río
en este huerto lleno de frutales
de flores y pájaros sin nombre
las vacas tiradas a la sombra
y el Taunus de mi padre
recién lavado con el motor en marcha
será sagrada
la ceniza de bosta quemada en mi frente
la nave que cruza la noche
los dioses escondidos en el campo
el olor de las reses a la tarde en Mataderos
y mi madre
viniendo hacia mí como un perro una araña en otra vida
las cabezas de dios que me miran
Sai Baba vestido de naranja haciendo que aparezca algo
y la isla de Eolo
donde llegó Ulises donde nació mi abuelo
lavanderas que brillan en el valle con sus sábanas
y mi hermana con nueve años en panyabi blanco
y el mono que tira del pelo
será sagrado
el coco recién cortado
mi tía con sus ángeles
los taxis los mapas los chicos que suben valijas
los pasos de los dioses por el cielo
será sagrado
el cáncer de mi madre
esta estirpe de hojas que el viento derrama y devuelve
el humo del asado
las turbinas que suenan como estrellas

 

del libro Otra vida (Bajo la Luna, 2018)

 

 

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Daniel Lipara. Buenos Aires, Argentina, 1987. Ha traducido los libros de poesía Aprender a dormir, de John Burnside (2017), y Memorial, de Alice Oswald (hecho el último en colaboración con Mirta Rosenberg). Este año, la editorial Bajo la Luna editó su primer libro, Otra vida.