4 poemas de Martha Mega

 

frontera

pensé ¿qué querría yo de un poema
en el desierto? ¿querría en lo más mínimo
un poema?
uno quizás que sirva de escalera
una alternativa a morir de sed
que sobreviva tres semanas sin probar bocado
y sepa qué hacer si me muerde una serpiente
o cómo localizar la estrella del norte
y para qué carajos
sirve localizar la estrella del norte
si está igual de perdida allá arriba
en un desierto de espinas brillantes
que yo que sé dónde estoy
lo que no sé es dónde está todo lo demás
dormí bajo el muro
soñé una escalera
la más grande
un poema que pueda seguir como a un mosquito
hasta el siguiente cuerpo de agua
hasta el siguiente cuerpo
de lo que sea
con que se mueva
pero no dispare

 

 

sumergida en la tina

pienso en tu novia de juventud
muerta en el incendio
me secas el pelo con la toalla de tu hijo
recargas la cabeza en el borde
cerca de mi pecho
así se consuelan las visitas
junto a las camas de los enfermos
no dejo de mirar mis dedos pálidos
la piel les queda grande como un guante
como si algo la estuviera
derritiendo

 

 

posponer

no voy a morir porque te vayas lo sé
dos veces estuve a punto de casarme
con tipos que juraban no poder vivir sin mí
misteriosamente
sobrevivieron

como lo hizo mi madre en tres países tres
matrimonios tres guerras sin nombres
no la mató nunca el desamor
aunque lo deseara

mi mundo ha acabado varias veces
pero siempre hay otro
como capas de cebolla

en uno de esos nuevos mundos estabas tú
fresco como morder una cebolla fresca

sin embargo todo acabará pronto
por primera vez de forma definitiva
mi hermano científico calcula unos 50 años
para llegar al corazón de la cebolla

 

 

Lo siento, Wendy, pero no confío en nada que sangre durante cinco días y no se muera, dijo el Sr. Garrison

la causa de tus ideas suicidas cada mes
es el agua
dijo mi psiquiatra
justo antes de menstruar
soy una esponja inmensa
a punto de escurrir del fregadero
el líquido oprime mi cerebro
y yo deseo morir
pienso en el porcentaje de agua
que compone mi cuerpo esos días
pienso en volver al agua
como a las cenizas

dijeron los diarios
es común encontrar a las víctimas de feminicidio
en el Estado de México asfixiadas
con su propia toalla sanitaria
en la garganta

qué concluyes del experimento
dijo el profe de química
sosteniendo en alto el vaso
extrajimos limadura de hierro
del cereal que solemos desayunar
la mezclamos con ácido clorhídrico
y todo se tornó color sangre

concluyo
el filtro de mis ojos es herrumbe
pienso en la cantidad de hierro
que compone mi cuerpo
y si podría forjar una espada
con toda la sangre que desperdicié

¿por qué una chica se desmayaría
al ver la sangre?
dijo Ygritte
no conocemos otro color
pienso si
por curiosidad o
por envidia
hacen correr la sangre ajena
pienso
de qué estamos heridas

 

 

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Martha Mega (Ciudad de México, 1991) es escritora y artista escénica. Estudió Literatura Dramática y Teatro en la UNAM. Escribió la obra dramática El Mar de veras (2015) y el libro de poemas Vergüenza (2017). Cuando no está actuando, dirigiendo teatro o tocando son jarocho, traduce novelas de superhéroes.