2 pøemas de Estefanía Angueyra

 

LAS PROFESORAS

Es como si Dios no hubiera dibujado la realidad con un trazo firme, y se hubiera limitado a una leve línea de puntos.
—Carlo Rovelli

 

De pequeña tuve que enfrentarme
a la terrible raza de profesoras monjas
nos volvían locas con sus
exámenes sermones interrogatorios:
por quién se sacrificó Jesús
cuántos ave maría hay que rezar en la semana
cómo se saca un factorial
qué es un lente convergente
cuál es el mejor método anticonceptivo
qué se debe hacer después de ir al baño
a quién pertenece la Iglesia

Y es que nosotras preferíamos
salir por los pastos de octubre
a ver los cucarrones volar
pero no, tocaba ojearlos por las ventanas
mientras en el tablero escribían:
quién inventó el cántico al hermano sol
qué significa kyrie eleison
qué es el temor de dios
nombre tres cualidades de las plantas
cómo murió nietzche
dónde vive el diablo
existen o no existen las brujas
existen o no existen las quemas de brujas

Veinte minutos de recreo
no eran suficientes para arrancar
todos los estambres de las veraneras
y convertirlos en joyas
o talismanes que volvieran trizas
nuestros oídos para dejar de escuchar
cuántos milagros realizó juan pablo ii
quienes merecen el castigo de dios
por qué los franceses y los alemanes se odian
cuándo debe hacer silencio una mujer
es primero la confesión o la hostia
qué ocurre si fumas mientras tienes el uniforme
qué ocurre si te besas con una compañera

Todo se trataba de ganar una estrella
o una falla o un castigo o un regaño
porque las profesoras monjas
son como los campos gravitacionales:
doblan arquean encorvan
todo lo que tienen cerca
y cada vez que su energía
o maldad o exceso son mayores
el retorcimiento también crece

Pero no pudieron quebrarnos
porque siempre fuimos más elásticas

porque siempre hay algo
que separa al dedo de aquello que toca
a la regla de aquello que golpea
a la risa de aquello que burla

 

 

EN LA SALA DE MI CASA

En la sala de mi casa
siempre ha estado una fotografía
que no es hermosa
ni memorable

Las tres figuras, medio abrazadas,
dirigen sus miradas a distintos lugares
¿Quién sabrá cuántas cámaras
le apuntaban en ese momento
a mis tías y a mi abuela?

Esta la tomé yo
con mi cámara amarilla de plástico
que venía gratis en un menú infantil
pero luego le costó a mi padre
docenas de rollos velados
porque su niña quería ver la imagen
por un segundo sin que nadie lo notara

María Eugenia
¿no habrá estado mi tío gritándote
que dejaras el cuchillo,
que te veías ridícula en esa rígida pose
con la que fingías cortar el merengue?

Rosario
mi primo debió obligarte a sonreír
porque nunca lo haces
porque odias las cámaras
o tal vez fue el vino

Susana, Susana Ana Alicia
este habrá sido tu último cumpleaños
tu espalda ligeramente encorvada
te hacía sufrir tanto
por no ser lo suficientemente fuerte
lo suficientemente elegante

tus manos de dedos frágiles
casi sin huellas por el uso excesivo
de jabón de platos de jabón de pisos
de jabón de ropa

tu piel extranjera iluminada por el flash
más blanca que la pared blanca
blanquísima levísima
del mismo color de las catedrales
de tu casa de infancia

¿Quién tomó esta foto?
¿Yo, mis manos
el empujón de mamá
un ímpetu desconocido?

¿Quién puso esta foto en mi sala?

 

 

______________________________________________________

Estefanía Angueyra (Bogotá, 1992). Literata, traductora, poeta. Actualmente cursa la maestría de Escrituras Creativas en Español de NYU y trabaja como Graduate Assistant en el King Juan Carlos Center. Algunas muestras de su trabajo aparecen publicadas en revistas como El Malpensante, Círculo de Poesía, La Raíz Invertida y Otro Páramo. Hace parte de varias antologías, entre ellas, Liberoamericanas (2018-2019), Luz sin estribos (2019) y Nuevo Sentimentario (2019). También es editora de la plataforma y editorial Liberoamérica y escribe sobre restaurantes en su blog La Pobre Viejecita.