3 pøemas de «El poder de unos límites» de Alicia Silva Rey

 

13-

Una naturaleza muerta
se compone de vida quieta:
carnes, manzanas, pan,
blasones, vino, probetas,
utensilios abandonados,
toda clase de restos,
no verás, no te están permitidos
mis despojos.

 

15-

Aquel color, ese olor,
las partes húmedas
y blandas del ojo
con el vino en los labios,
la sangría en su jarra
empañada, y las palabras
vulgares que al cuerpo
descontentan. Cómo pudiste
perder el cuerpo a cambio
de una lengua cerril.
De esas memorias tristes
han nacido estos partos,
necesito aguas,
preciso que otras
rompan aguas por mí.

 

24-

Metimos la cabeza en el horno.
Era una noche fría de invierno.
Las fuentes de calor habían mermado
y nuestra ropa enfriaba.
Ardimos primero por los pies.
Las llamas alcanzaron cabellos
púbicos y el frío
no aflojaba. Vivíamos
en casillas de barro y bleque
que habían integrado una muestra de arte
en el centro cultural,
“El domo” (instalación).
La arboleda sollozaba lírica
mente sobre el pecho
de unos enanos de jardín
que corrían propalando
la luz de los faroles.
Sus atuendos de paño daban envidia
y los devoramos como a manzanas
después de arrebatarles los celulares
de nuestros días felices.

 

del libro El poder de unos límites (Barnacle, 2019)

 

 

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Alicia Silva Rey (Quilmes, Buenos Aires, 1950) Escribió: La mujercita del espejo(1985), Fragmento de correspondencias (1996-2003), Cartas a la iguana(2012), La Pared  al Padre -novela (2013), Lazos de amor -relatos- (2013) y Boleros (2015). publicó: La solitudine (Buenos Aires, CILC, 2009), (circa) -2004-2007 (Añosluz Ediciones, Buenos Aires, 2014) y Partes del campo (Ediciones de la Eterna- Colección: El carterista de Bresson- San Miguel de Tucumán, 2015).