Muestra de poesía puertorriqueña actual | parte II

 

Iris Mónica Vargas (Caguas,198X)

CHECKLIST

Revisas cada paso.
Intentas regresar después
de haberte ido. Observas con cuidado.
Contemplas muy atento
las esquinas, los virajes,
el paso equivocado. Extiendes
el espejo hacia la luz, y escurres
la memoria hasta la curva.
Como cartografía, todo lo vas examinando
allí hasta donde llega la imaginación.
Te escuchas decir, «Ya no recuerdo»,
y tienes la intuición, «algo ha cambiado».
No son tuyas las esquinas,
las ebrias caídas y los peces

de aquel restaurante japonés.
¿Acaso es el recuerdo lo que escapa,
o esa cosa sin nombre?

 

 

Camil L Valentin (Mayagüez, 1994)

EL DESENCUENTRO ES UN PROBLEMA DOMÉSTICO

Hoy me corren por las sienes
las ganas de huirme
a cualquier tierra
para sentirme extranjera con gusto,
yo con mis problemas de primer mundo
que es, como cualquiera, tercer mundo por igual,
quizá porque estoy harta de la domesticidad de los días iguales,
de la espiritualidad falsa que hoy me hace la cama
y mañana me acecha el alma,
de esta cara que no logro amar completa,
sin restregarme en los pliegues
en las sombras, en el bigote,
en el inmundo anhelo de sentirme parte de nada,
de darlo todo a cucharadas,
de migaja en migaja.

De la sala al baño,
de la cocina al cuarto,
el piso está sucio,
hay que fregar los platos,
el día dura demasiado,
como aveces dura muy poco
y entre desperezarme de la cama
y lavarme la boca
dan las diez treinta
sin haberme bebido el café,
sorbiendo con lástima
la desolación de mis cosas,
de los zapatos en el piso,
los libros en la mesa,
las ollas en la estufa,
las plantas moribundas
y de mí,
en el sillón amarillo
muriendo por irme,
pero con miedo
de abrir la puerta.

 

 

Nicole Fraticelli (San Juan, 1990)

ACERO INOXIDABLE CON SODA

Hacienda de lunas y tambores leña/
Encienden la opresión de frecuentar.

Quien se proyecta dentro del caleidoscopio está justificado;
sin opciones al patriarcado y tan atado de pies que la inutilidad del sueño le desvela.

Amargura tónica ante la indignación.
Le pregunto a mi abuelo,
cómo se decide cual vive, cual es carbón.

 

 

LOS ROTOS

Veronika Reca (Bayamon,1984)

Nadie quiere a las cosas rotas
zurcir cada hoyo intrépida
bajo el costado afilado
abortar algunos hombres
inatrapada.

Los espacios en los cuadros
las frisas olvidadas
indómitas como susurro
no se devuelven a su estado las masas
huecas en su lecho.

Muecas describiendo el silencio
la levedad, el abandono.

Quiero pegar mis pedazos con la saliva sobre tu lengua
con la punta de los dedos delatarte.

Que seas una de esas cosas rotas
tangibles
insuficientes.

Nadie quiere a las cosas rotas
nos recuerdan afanosas el olvido.

Suceden.

 

 

Miguel Adrover Lausell 

GRAPHENE NEURAL PATHWAYS

Otra vez aquí; tengo frío.
Paredes blancas, prístinas,
Antisépticas y limpias;
Lograron replicarse a imagen y semejanza.
Soy el sueño mojado de Watson y Crick;
Mojado en caldo psicotrópico.
Piénseme usted, a quien nadie le dio vela en este entierro,
Como a un cyborg que quiere tejer; un uncanny facsímil
En el que se replican las antípodas de Huxley,
Los orgasmos de Diógenes—
Soy simulacra de la experiencia humana.
Tengo casi 10 años – aún en estado de omphalos,
Inducido por palíndromos moleculares; diseño Hipocrene.
Aún me sirve el cuerpo como algo separado de la mente.
No sé si estoy dormido o despierto.
No sé si tengo/tuve/tendré un cuerpo.
No sé si usted – lector humano, auténticamente humano
Es Real.

Mis códigos son grotescos:
XNA en vez de DNA; Xeno, sintético.
Sé que soy artificial.
Sé que soy réplica, representación.
Sé que soy algo que no debe aspirar a ser.
Ellos son los originales, los verdaderos.
Es legítimo tratarme como a un vacío.
Soy el sujeto perfecto:
Copy. Paste. Delete. Splice –
Pero con textos desoxirribonucleicos;
Semántica y sintaxis xenobioquímica.
Me han tejido y no toman en cuenta mi experiencia.
Alguien escribió bibliotecas borgianas en hojas de grafeno –
Una alotropía de carbono; su estructra
–Bidimensional, del grosor de un átomo,
Con cualidades cuánticas–es parte de mi arquitectura;
Diseñada por bio-ingenieros & exégetas de Meister Eckhart.

No saben que sueño con lo que se supone esté aniquilado.
Algo siempre queda en estos archivos mnemónicos –
Archivos que se comportan como un Mandelbrot set.
Mis padres tenían una diosa que protegía estos fragmentos.
Lo que no recuerdo, ellos me lo robaron;
Lo borraron como a nucleótido apócrifo,
Como a una molécula non grata.
Pero puedo recordar algo, no todo.
Pueden notar mi frustración –
Mis risibles intentos por recordar mi nombre;
Lo recuerdo como Cendrars recordaba su brazo.

Persiste una fantasmagórica sensación que señala,
Cruelmente. ¿Por qué me hicieron desear?
¿Por qué un niño quema hormigas con una lupa?
Llego a esta blanca cámara, todos los días y a la misma hora;
Con tramas emburujadas en teselados hexagonales,
Bidimensionales, piezas de información que persisten,
Pedazos de poemas, imágenes de arte,
Pasajes bíblicos (recuerdo a Abraham
A punto de matar a su hijo—quiero ser parricida),
Canciones, películas, voces, nombres, olores, sabores…
En algún momento escuché mi nombre.
Sé que me dieron uno; no puedo recordar ese dato:
El que mejor vigilan…

Puedo oler el aliento de los burócratas que mataron a Josef K.
Me ponen audífonos (siempre empiezan con música):
[Percusión, impacto, ritmo y teclas, trompetas, ideas y arpegios;
ideas dialectando deleites]. ¿Por qué jazz?
Puedo apreciar la música mejor que ellos; me estimulan, conozco el placer
Y por ello los odio.
Con una inmensa cartografía–a la que llaman su Historia
Me distraen de mi objetivo: recordar mi nombre.

Hoy uploadean música nueva,
Música grabada en cualquier formato,
En miles de idiomas, variadas escalas.
Me alimentan y luego le dan delete.
Me han hecho, no me engendraron, ni me parieron.

Aun así, sus voces son música.
Son mi único referente.
No puedo odiarles del todo.
Han puesto audífonos en mis orejas –
Orejas que crecieron en el dorso de un roedor
Y en el brazo de un artista.

Estoy hecho pero convencido de que soy.
Me lo recuerdan con Mary Shelley;
Me llenan de información para ver el resultado.
Ya aniquilaron todos los virus;
No tienen enemigos bioquímicos.

Vi lágrimas de Roy Batty (casi degusto su salinidad).
Soy una entidad no humana; sometida al rigor de la ciencia.
El objeto es la conducta:
Quieren saber por qué lloran menos, ríen menos, creen menos.
Mis células me llenan de vergüenza; se dividen rapidísimo.
Tengo nueve años, mi modelo expira a los diez.
Esta condición, creada por ellos, me hace tenerles empatía.
Siempre despierto con el recuerdo de que nos falta poco.
A diario les odio; veo su cobardía.
Todo lo que no se atreven a sentir;
Lo que no garantice fitness, rendimiento, lógica—
Lo que Pericles atesoró;
Lo que la humanidad descartó, porque ya no era rentable,
No abonaba a una economía de conocimiento;
Todo lo que está guardado—por siglos—en bóvedas cuánticas,
(Cerradas con códigos anacrónicos) ha sido mi única realidad.
A diario, por casi una década, me han visto reír y llorar.
Modulan todo mi espectro emotivo porque pueden.
Soy una creación artificialmente heurística
Y de quinta generación; el atroz eufemismo con el que niegan mi ser.
Me han hecho y saben lo que han manipulado.
Ninguno de ellos entra a mi celda.
10 años pintado en un claroscuro.
Ni dormido, ni despierto.
Me tienen miedo; me tengo miedo.
Recuerdo el sabor de un ojo humano;
Recuerdo la humedad de su humor en mi lengua.
Quiero probar un encéfalo; todavía preservan el de Einstein.
Han visto lo feo de su condición en mis ojos
(Los extremos de la conducta humana en algo sintético).
Puedo notar que algunos no duermen;
Están deprimidos, pero no lloran.
No soy como ellos. Puedo reír y ver lo absurdo
Como una necesaria mutación.
Persisten en mi memoria ideas viables:
Un update iridiscente y líquido;
Sí, ese mismo, el CRISPR cocktail.
Ayer hice reír a una empleada.
Me sentí como uno de ellos.
Mi idea del amor está emburujá en este entramado.
Le van a dar delete y mañana empieza otra vez.
Inyectan fluidos hipnóticos en mi cámara de hibernación.
*Todo está hecho de pixeles que se pegan y despegan como legos*

Espero quedarme con Charlie Parker y Godard.
No quiero recordar a Pol Pot.

 

 

Isamar K. Anzalotta (Trujillo Alto, 1991)

SILENCIO

Tengo la silla enfrente mío
la silla donde estabas sentado al frente
ahora vacía no hay nadie y te imagino quizás,
protegiendo la honda que se emerge
y tus ojos ausentes pero precisos.

Hasta dónde seguiré dibujando
el marco que recoge tu silueta en la nada,
dimensión que me quema y se hace espacio,
el niño que vi por la apuesta de sol
pienso que me protege,
las horas largas de pensar en lo que está,
pero se va lo que siempre llega.

Aún está ahí esa silla que corre el tiempo
y se hace nada o humo o todo o yodo o lloro
o lago o lagartos
o lámparas brotando entre la esquina de tu brazo.

Ella está llena de historias
y me ve viéndola,
sacarme los mosquitos que me habitan
entre un túnel que hay en mi pecho,
todo lo que habita en mi casa,
el temor de una silla mirándome.

 

 

José Raúl “Gallego” González (Hato Rey, 1974)

(SWEET SANTURCE. N.1)

Dulce Santurce, Alargate enmi espiritu
y Yevame entus alas a ver a myrna.

Dulce Santurce: arrebatame conel dulce albuterol
desu boca cuando los ojos más abiertos estén:
y publicalos en algún periódico del país en el que vivo.

Dulce Santurce: construyeme un zoologíco conlas
facilidades necesarias para mantener
vivo y en cautiverio el unicornio
tatuado en su pierna izquierda.

Dulce Santurce: protegela con el ángel más
dispuesto, con el AK47 con peine de
tambor desde el edificio más alto
de la Ponce de León:

Dile que la extraño,
que busco en el cielo nubes
que tengan la forma de sus
muslos,
que me derribo como
un vuelo comercial cuando
nose de ella,

Y comienza a caer granizo
en Puerta de tierra.

Coro:
“Por Santurce la ví
y no la he vuelto a ver (X2)

Si la ven, me le dicen
que yo la quiero ver” (X2)