2 poemas de Sebastián Arias

 

MULTI-CENTRO

¿Cómo se llama mi abuela?
¿Cómo se sale del super?
Tengo ocho años solamente
¿De aquí es que salen los niños de la calle?
Muchachitos como yo
que de repente ven brillar
el carrito a control remoto
más radical que han visto en su vida
mientras sus abuelas hablan de dios
mirando tazas sortijas, tomates y sartenes.
Hasta que en un punto
vuelven los ojos y puf,
están solos con sus ojos regadera
rogando misericordia en un semáforo rojo.

El super se siente tan, tan frío cuando estoy solo
y no importa cuanto intente leer los carteles
ninguno dice cómo se llama mi abuela
No es mami, no es abuela.
Yo no quiero pedir comida en la calle
¿Cómo puede cambiar tan rápido mi suerte?
Estoy maldito.
Quizá si lloro cerca de las cajas alguien me adopte
alguien me salve no importa ya quien sea
estoy desesperado.
Con tal de que llegue navidad
y yo pueda poner en la lista
el carrito a control remoto
ese rojo
de los que se manejan con una pistola y una rueda,
con acción trepadora trepidante de mattel,
habrá justicia.

Un tipo me pregunta si estoy solo.
Yo no puedo responder,
tengo como una semilla de limoncillo
de repente en la garganta.
Me llevan a un cuarto extraño
donde tres doñas chismosas
se turnan la voz
de la sirena anunciadora.

¿Cómo se llama tu abuela?

No sé, ¿Pirusa es un nombre?
¿No puede ser un nombre?
Fulgencia, menos.
es mami,
se llama mami
mi mama le dice mami,
pues es mami que se llama.
Todo lo demás son invenciones
se lo juro señoras.
Déjenme hablar a mí, déjenme llamarla.
Decir abuela, mami, Pirusa, Zoila, Fulgencia.
Estoy perdido, estoy perdido
Perdón, fue sin querer
Los súper son muy aburridos,
aprendí mi lección:
Papa Dios me castigó
por estar pensando en Santa.

 

 

FAST ART NO 2

Turbios escenarios multi-tono
giran mermando muda
mi conciencia.
Marca el hormigueo,
mi alamo-barriga
arrasado por presencias
y open bares.

¿Cómo cabe la palabra escape
en las migajas de este segundo
que no parará de morir
hasta que muera el último disk jokey?

¿Cuántos miembros hay
hasta el fondo del perreo intenso?
En la esquina de mis ojos
desorbitados por placer
tan, tan dulce y tan vano
balanceo el punto de partida.
Un gramo de grama.
La punta de un dedo cósmico
señala la insignificancia de la carne cruda
pobremente iluminada por mi mente
y pierdo proporción
en el bajo del dembow.
Canso esta inflexión.
Empiezo a dar la para musical
en disidencia disfrazada de:
golpes de barriga,
viradas de pupilas,
mordidas al aire,
lesbica textura,
digital vaso vidente,
precoz canto e cabron
labios que besan basura
en mi boca boquita
que nubla blanca el vertedero,
mis pulmones,
el divareo reo de eta
etapa pa pa para,
por favor.

 

 

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Sebastián Arias, poeta, artista plástico y director de arte (Santo Domingo, 1995) Caerse de una yegua a temprana edad forjó su sonrisa. Estudia Comunicación Social mientras planea levantamientos populares y sociedades utópicas en su cabeza. Si pudiese abrazar a Dostoyevski, lo besaría.