5 pøemas de Laura Villar Gómez

 

el día de mañana vendrá
exactamente a la misma hora de hoy
quizás unos minutos de diferencia
es extraño porque cuántas noches me he quedado
despierta mirando las ventanas en la noche
pensando en los colores del sol y en sus rayos
mortecinos del despertar
cuantas noches despierta creyendo que el sol
no saldría porque cuántas horas llevaba
ya despierta y el sol sin salir todavía
la noche infinita en su cielo clavada en su cielo
como un telón oscuro sin final
cómo puede durar siempre la noche lo mismo
y su tiempo
cómo puede durar la noche lo mismo todas las noches
y parecer que no
que cada día se desliza en una noche distinta
en un sueño de diferentes duraciones

y es extraño porque cuántas noches deseando
desde mi cama infantil –el rostro suave-
que saliera el sol
y que la luz me llevara consigo a su rincón de calma
deseando una noche corta y breve como un latido

para que ahora yo -la misma carne-
se pregunte por qué ya no son larguísimas
-eternas-
todas las noches
todas las noches como esta

 

inédito

 

 

miro a través de la ventana
como si una mirada pudiera detener el paisaje
poner la mano en el cristal
es arañar las cosas que pasan
como si pudieran contenerse traslúcidas
como si realmente existieran más allá
de la frontera vidriada

 

inédito

 

 

(en esta madrugada / detrás de infinitos ventanales / hay alguien encendiendo en la oscuridad / un cigarrillo / su luz naranja anticipa / una exhalación de humo /pero qué hermosa es la luz de los cigarros / en la noche / cuando todo es difuso / colilla como continuación de una mano / de un cuerpo que solo respira / entre caladas / en la noche tras los ventanales / cientos de colillas se entremezclan como pájaros / y vuelan en el cielo nocturno / anunciando su muerte en la ceniza)

Recuerdo su boca repleta de humo.
La habitación oscura
se llenaba de luz
con el cigarro.
Pulsaciones de calma.
La ciudad respiraba fuera,
faros de coches reflejados
en las ventanas más altas.
Ciudad en sombra,
los cigarros demuestran
cómo por las noches
continúa despierta
-luces de stand by—.
Su boca y el humo
rodando en mis piernas.
Ciudad como algo ajeno
que sin embargo consume
-nos fumaba-
a ambos lados de la puerta.

 

del libro la ciudad (Ediciones Liliputienses, 2019)

 

 

Los cielos despejados
vienen a encontrarnos
de esta manera cruel
en la mañana:
nos visten de luz,
nos recuerdan
que todo al final
acaba amaneciendo.

 

inédito

 

 

esta carne no me sobrevivirá. se pudrirá conmigo y será tierra, y luego viento. será más libre que todo lo que contuvo un día
***
me desnudo ante el espejo. toco con las puntas de los dedos la piel fría. tengo límites y orillas. pero seré eterna mientras me piense, porque estaré siendo todavía

***
esta carne no me sobrevivirá, pero es mi casa mientras yo exista. y existiré siempre, porque este cuerpo me delimita
***
cuando este cuerpo sea tierra y luego viento, no me busquéis ya por parte alguna. ya no existirá esta que veis, será ya siempre ceniza

 

inédito

 

 

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Laura Villar Gómez (Santiago de Compostela, 1992). Estudió el Grado en Lengua y Literatura castellanas en su ciudad natal. Escribe cuentos y poemas desde niña.Ha escrito artículos para medios como Quimera o Clarín, y es colaboradora habitual de Ocultalit, donde habla sobre todo de poesía joven contemporánea. Poemas suyos han aparecido en revistas y plataformas como Álastor (Nicaragüa), Vallejo&Co (Perú) o Emma Gunst (Argentina).la ciudad (Ediciones Liliputienes, 2019), es su primer poemario.