4 pøemas de María Florencia Rua

 

DEL OTRO LADO DEL DÍA

Colillas de cigarrillos se juntan
para armar una montaña
de muerte.
Un pibe de gorrita
abajo de un estribillo
susurra “talento”.
Ideas cortadas con tijera
de metal y nieve
como lamparitas se prenden
en los cuerpos que bailan.
Mensajes anuncian lo que no
pudimos perder:
alguien te espera
del otro lado del día.
Vimos en la espalda de una chica
el monumento de un prócer.
Un vómito en la bacha
de la cocina,
un rugbier hablando
de conciencia social,
un sol de rayo láser militando en la nuca.
La noche trabaja por error.
¿Qué confusión vas a prestar
para que la luz no avance?
¿Vas a esforzarte en torcer
la puntería?

 

NOCHE DE BRUJAS

Son las tres de la mañana. Caminamos por las calles
de Villa Santa Rita.
El Coto de la esquina está tan iluminado
que la frase Yo te conozco resulta una amenaza.
Pienso en la vigilia constante
de las cosas útiles.
¿Hay algo que nos quieran decir?
¿Cuál es el secreto que tienen adentro
prendido?
Lo que no descansa,
en nosotras es una advertencia.
¿Se puede imaginar algo que permanece quieto?
Una pila sulfatada,
la chapita que quedó adentro de la lata
está haciendo ruido
aunque ya no sirva
aunque nadie la toque.
Como lxs muertxs
en nuestra mente
llaman por teléfono o corren
por el pasto un domingo de navidad.

 

UN DIBUJITO

distraído pensás en si es mejor dañar la superficie o esparcir el caos
sentarte a ver las ramas a qué tarea pertenece?
las lucecitas de las oficinas
forman una cara en el paisaje
que se apaga
junto con el último cigarrillo que te queda
no hay plata ni ganas
perderte es un atajo
y dios un dibujito
con estrellas y barba acapara el sonido
pero no está adentro tuyo ni afuera
no es gracias a él la belleza de tus ratos libres
sino a las preguntas que duran en vos
solas no existirían
hacer mover las palabras
como los autos mueven el cielo
cuando en la ciudad aceleran
algún día estarás muerto
es importante practicar

 

Estuvimos quietas calladas
vimos el cielo rojo y bajo el cielo creímos
incorporar un idioma
y arriba del cielo en los altares
corrimos con el fuego y cuando el fuego
en nombre de dios nos tocó
vimos el mismo horror que en un pasillo
una noche en secreto en la infancia
en nombre del amor.
Inventaron un miedo en la línea de la mano
un niño
o la comida
confiamos en ese extraño del que después
huimos como pudimos
como huyen las cosas que antes
no podían moverse y de repente
las despierta un sonido,
una idea
o el mismo sueño
desatado
como una corriente
en el medio de la nada.
Que la luz no se prenda, rezamos,
que el animal siga durmiendo para despacio
poder abrir esa puerta.
Arriba de los techos, la mano de tu hermana o de una madre
o de la muerte,
trepando las rejas,
esquivando los autos,
nos dirige el deseo allá atrás una casa
abandonada
iluminaremos
con esta linterna
haremos un hogar
en la historia.

del libro Luces mal usadas
(Ediciones Liliputienses, España)
(La carretilla Roja , Argentina)

 

 

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María Florencia Rua (Buenos Aires, 1992). Escribió y dirigió La noche quieta ,estrenada en 2017. Luces mal usadas , su primer poemario, fue publicado en Argentina por La carretilla Roja y luego reeditado en España por Liliputienses. La coma , su primera novela, será publicada por Elefante para Chile y Argentina durante este año.