3 pøemas de Daniel Arella

 

EL ARDOR

Protegerás el huevo de los músculos de lo invisible.
Mónica Ojeda

 

El cuerpo cede con el filo de la aurora
Desplazando sus o     r     í     g     e     n     es
caminando en el segundo anterior al prodigio

Vienes hacia mí desde el mudo encuentro a desplegarte

Regresar es nombrar
somos este lugar que es un ser:

Cuando orilla mandala de espuma
vertebra el espejismo

El sueño enhebra su temblor de hortensia
masacra luz en lo purísimo
de la piel sus vidrios líquidos
de la piel sus salmos sumerios

Cuando la isla cocida al cráneo
vacía su esmero

El mar es una culpa que golpea

desértica ambrosía
miel del Asia.

 

LA CURA

Vaticiné las lágrimas cocidas
a la piel del espacio que se vuelve tiempo
para que el beso entre sin dolor
en el vientre del río

Masturbé la máscara con ojos primeros
con ojos anteriores al primer hombre muerto antes del alba
esa máscara de Dios que me pongo
cuando quiero llorar sin que me veas

Doté de aspas la cabeza enferma
para ahuyentar a los pájaros carniceros
de aquella edad inocente armada de silencio

Y así te despiertas

Y yo te doblo la cura
para que mueras entera
en el sitio que te abrí cuando vivía.

 

Hay días, hermano,
en que la nada acecha criminalmente
y son días
como barrancos
como si uno fuese una mula de soles
un mamalogos en bruto

y a uno
no le queda otra cosa que trepar la montaña
con la jeta
con la jeta bien abierta hacia la cima

y los dientes apretados
duro
duro contra las piedras
a ver si es verdad que existe algo más allá del grito
que no sea el silencio

Hay días, hermano,
en que la nada acecha criminalmente
y son días
como si a la sangre
le hubiese dado parkinson de pronto
y a uno
no le queda otra cosa
que fumarse los órganos en una lata
con los mendigos del tiempo
a ver si es verdad que existe algo más grande que la miseria

Hay días, hermano,
en que la nada acecha criminalmente
y uno se halla detrás del mundo
detrás de todo
como en el solar del mar
dándole kerosén a los ángeles
a ver si es verdad que existe algo le duele a Dios

Hay días, hermano,
como hoy
en que la nada
es un crimen perfecto.

 

 

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Daniel Arella (Caracas, 1988). Poeta, ensayista y narrador. Licenciado en Letras mención Lengua y literatura Hispanoamericana y Venezolana por la Universidad de Los Andes. Tesista de la Maestría de filosofía por la misma casa de estudios. Ha publicado el poemario Al fondo de la transparencia (Editorial el perro y la rana, 2012); El loco de Ejido (plaquette Colección de poesía naciente venezolana Ojos de videotape lospoetasdelcinco editora, Santiago de Chile, diciembre, 2013); El andrógino ebrio en el Haitón. (Nuevos Clásicos, Bolivia, 2017). Ha sido merecedor en dos oportunidades (2009 y 2016) del Primer lugar del Premio DAES de literatura en la mención cuento (Universidad de Los Andes). En el 2015 recibió el XIX Premio Iberoamericano de Poesía por Concurso “Ciro Mendía” (Casa Municipal de la Cultura del Municipio de Caldas Departamento de Antioquia, Colombia) con su poemario Anatomía del grito.