2 pøemas de «Escombros» de Lucas Peralta

 

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En los años de las espaldas caídas, la palabra como un instante recuerda la noche de los incendios detrás de
todo simulacro. Oscura idea de honesta despedida,
nervio consciente de carbón en la búsqueda. En
empeño despacio la constante se inicia, con pizarras negras de anchos poemas para siempre y semblante
de harapos indecible. Lo involuntario del género —
nudoso, torcido— rechina sus sonidos como silbidos adiposos en epístola ladeada, patrona y templaria, de punición a quemarropa.

Concebir al lenguaje como calco material enorme,
donde mollar —en arpillera de signos— los discursos
a trocha emulada. Numen al ras, pedestre, que
aporree por kilos los surcos del habla. Asolar sus
ladrillos en alza, destejer la conformidad que vindica
todo pliego a puro porrazo, para que perezca, así, el semillero recipiente en ascuas.
Sortilegio en sudoeste surco que lleva el viento,
exudar lo dable como confín a consecuencia.

Las palabras aparecen imbricadas cuando se sume, en
piel de plebe, la tecla de lumbre en relaciones.
Sinuosidad de sitios con distancias que se esconden, a veces, en idas y vueltas de tráfagos por errata.
Esclusa mecedora al momento de contar, como
trofeo de años a martillazos en la testa.
Difuso será conflagrar asomándose por los tajos del
habla, como si consistir sonidos fuera eso.

El instinto de afirmación que carcome el infinito,
iferente de tantos reconocimientos, en vagido de
empresa hombre, repite páginas en blanco. Entonces, vientres amurallados por la lengua como sostén, prorrumpen en este oficio mendigo de mecheros.

Tierra en jirones para poemas de cilíndrica incisión,
para el fenómeno físico de la palabra.

 

17

Pasa la quejumbre y la palabra, así, raspa todo lo
dicho, como si nombrar fuera consecuente de
procesos o capítulos de vertientes que, como el agua,
junta los naipes.
Bajel constante que crispa el concilio
de voces en la integridad de un enunciado no neutral.
Admisión de todo despacho a modo de desbarajuste; salvarse a tres renglones del sintagma,
vivir constantemente en el lenguaje, en período como
viaje a la incertidumbre permanente;
sanear el despertar como préstamo preciso.

La imposibilidad de aquello que se enuncia, crea
márgenes de palabras como posición en el espacio.
El verbo es un lugar imprescindible, de despliegue
solaz y de lucha que junta márgenes atento a todo
reparo.

Significación.

Texto.

Volver a combinar las palabras y ponerlas de otro
modo.

 

del libro Escombros (Ed. Barnacle)

 

 

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Lucas Peralta (Avellaneda, Pcia. de Buenos Aires, 1977.  Publicó: En Imágenes, poéticas y voces en la literatura argentina: fundación e itinerarios. Del Centenario al Bicentenario. CCC Ediciones y Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 2010; y “Reunión”: Elementos y procedimientos en el momento de contar la realidad. En Escenario móvil. Cuestiones de representación. Susana Cella (Directora). Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 2012.