3 pøemas de Florencia Madeo Facente

 

CONVERSACIÓN A LAS DOS DE LA TARDE

Bueno, es hora de que nos cuentes qué pasó.
Su voz dice: Nos separamos. Esta vez es de verdad.
El aire no pesa:
una uva solitaria se renueva sobre la parra.
Nunca llegás a conocer a alguien.
Tampoco se puede decir todo lo que se pierde con una separación.
No estamos en condiciones de comprender
lo irrepetible de un sabor, y el miedo
de quien ensaya la misma receta, una vez, otra vez.
Todavía queda comida en los platos
como luna en el cielo a las dos de la tarde.
El cuerpo de todas las personas que amé,
de espaldas:
Lo que no era para mí.
Su amor como un transbordador de la lejanía.
El pequeño gesto al apagar la hornalla.

 

SOBRE EL PASADO

Primero el dolor de la muerte de mis animales
antes, unos círculos se abrieron en una pileta a oscuras
como una canción de cuna en un hospital
que abandonó su fuerza y soltó su piedra.
Un cableado eléctrico rodea todas las casas del mundo.
Los sapos rodean un sol de noche, hipnotizados.
Allá vivía Dios, era una isla de vidrio como ojos sobre una almohada.
Allá vivía Dios.
“Lo que puedo nombrar no puede realmente conmoverme”
Una mujer de capelina rosa
entra en confusión, perdida en un pasillo, un identikit
para que dos policías capturen lo que era el amor:
(Temblando)
Un estetoscopio frío obsesionado con un corazón,
lamparitas que atraviesan todo un predio, una ventana, un árbol
algunas dejan de encenderse, y si me dijeran de qué color,
no sé, cuándo fue la última vez que las viste, no sé.
Allá vivía Dios; y como un timbre detrás de la puerta,
sonaba y sonaba ante todo movimiento,
y a las chicas que ponían su mano en las cosas brillantes
que estaban en la vidriera,
un hombre les hacía un gesto.
“No pueden salir sin que de nuevo las encuentren”.
La madre dijo a cada hija que llegó temblando
los diarios aguardan abiertos debajo de la puerta
y como flores decapitadas nosotras siempre respondimos
(Susurrando)
Sabemos, sabemos, sabemos.

 

Tocaste mal el interruptor.
Está bien.
Emerge una nueva posibilidad:
El latido del corazón
de un director de orquesta
en un teatro que se apagó.
A oscuras no podría verse nada,
la pregunta correcta sería
¿creés que huyen despavoridas las hormigas
cuando levantamos la piedra
o que encuentran la libertad?

 

de un libro inédito

 

 

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Florencia Madeo Facente (1992). Publicó Una ciudad en silencio, “Celofán”, ed. La Carretilla Roja. Es estudiante avanzada del profesorado de filosofía y asiste al taller de Paulina Vinderman. Actualmente se encuentra terminando un poemario y pensando en el título.