3 pøemas de «Data de otro ardor» de Jonatán Reyes

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el pasado sigue cambiando / y de manera constante
de a pocas va borrando todo como lo conocíamos
como si fuese humo / un humo que reescribe su
consistencia sobre un paisaje inmóvil / programado
para conservarse en esa área distante / así como
nuestros ancestros / o los datos / o las estadísticas
o los días de verano sobre la arena accidental.
todo sigue cambiando adentro o afuera. igual
la mente también influye en ese trastorno de
pasado. como modelo:

sitúa dos individuos (individuo a. individuo b)
en una plaza mientras disfrutan del tibio arrullo de
la sombra que se desboca. ahora separa cada sujeto
transpórtalos a su plaza individual / separa cada
mente. primero / el individuo a sólo ve una porción
vaga / casi enferma / de ese momento. ahora mismo
el individuo a / ha editado el pasado del individuo b.
ya nada es como lo conocía el individuo b / pero
aun así / él tiene su propia versión del pasado:
su pasado intrínseco. el individuo b percibe una
cadencia inhumana en la posición de las cosas
como si se subordinaran entre ellas / y ninguna
sin la otra / pudiesen existir. de esa manera
el individuo b ha creado otro suceso donde ni
siquiera el individuo a / existe / o simplemente
nunca existirá.

lo que no cabe duda / es que ahora mismo
los dos anidan entre la negrura oblonga de un
desasosiego / allí / el pasado es únicamente
un artificio de la razón / un simulacro lúcido.
pero al mismo tiempo existe la permanencia del
instante / de lo redactado / de los ecos indóciles
de lo indeleble como una lumbre que influye
sobre sí misma y en todo lo que incendia
y puede darle el orden que desea a las formas.

 

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sospechamos de la hora / de su sensatez / de la hora
como una entidad propagada / que se manifiesta en cada
persona de acuerdo a su hora de nacimiento o su hora
de muerte / o de la posición de las cosas cuando por
vez primera sintieron el rotar del mundo en su piel.
la hora como centro de control de nuestra realidad
ahí siempre / vivaz e intertemporal / vigilándonos.

pero sin duda / estamos paranoicos. la insolación hace
estragos en la cordura. por eso mejor nos desnudamos
y acostamos sobre la loseta fría a: esperar. esperar.
esperar. a sentir el reflujo del desierto /
las contracciones del cuerpo
al sentir el adoquín enfermo. adoro ver el contraste de
tu piel y la loseta / cómo media parte de tu perfil se
adentra tanto en el frío / cómo tu trenza toca el fondo
de este plano / y es digital
/ y es dilatación de tu mente extasiada.
pero que el calor no nos reduzca / sigamos esperando
que el bochorno se deshaga / que las figuras agarren
de nuevo el contorno que el vapor ha difuminado.

vivir en un desierto tiene su precio y su fortuna / nada
mejor que los lugares planos y extensos para sentir
el transcurso y movimiento exacto de la vida / lo
vertiginoso aquí es manantial y se abre paso como
una galaxia / suprema / acorralada en el eje aledaño
a nuestra periferia de cada tarde. no sé lo que digo
el calor me ha degenerado. soy otro. otra. tú quizás.
el viajero del tiempo. esperando. esperando. esperando.

 

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hemos predicho esta zona fingida
la insensatez de lo que se despega
la herida viva hasta su trascendencia

pero / digamos que seguimos siendo
perros de sol que se descascaran con
el trueno / que el silencio dispone
lo insólito a la redonda / que
la belleza irradia en su derrumbe

esta clarividencia que nos vincula es
la dilatación de tu cuerpo cuando se
tuerce en el mío / desliz de tu carne
reproducción de un futuro que sutura
las cáscaras como si fuesen augurios

diríase la nada es el dorso de otra caricia
la corteza retiembla en su traslado
el ramaje nos presagia / que un fin fuese
absurdo / pues la vida reinicia en su trance.

 

del libro Data de otro ardor (Editorial Verbum, 2018)
(XI Premio Internacional de Poesía “Gastón Baquero”)

 

 

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Jonatán Reyes nació en San Juan, Puerto Rico.  Es escritor y editor. Ha publicado los libros: Filmina (finalista del premio internacional de poesía Pilar Fernández Labrador, 2016), y Perdíamos la gracia y el verano (2017). Su poesía ha sido traducida al italiano, griego, inglés y portugués. Es director y editor de la revista de poesía Low-fi ardentía.