5 pøemas de «El cantar de los suicidas» de Eïrïc R. Durändal StormCrow

 

Pastilla 3

Las horas no se cuentan
como a las ovejas.
Si dos elefantes se balancean
sobre la tela de una araña,
es su decisión y a ti no te afecta.

 

Pastilla 5

¿De dónde sangran las véselas?
Solo tengo teorías.
Hay un átomo de ánimo
que me acompaña fiel en la pineal.
Pero, ¿qué hacer cuando la pituitaria
se va de huelga?
Alguna vez la sumergí en el Lago
de los Litios, allá donde los médicos
brujos de la mente
trabajan su orfebrería molecular
en aras de salvarte.
Pero tú no naciste para ser salvo.

 

Pastilla 6

Hay días en que se me escapa el agua.
Días de encerrarme en el armario
y castigarme con penas de oscuridad,
calor y claustro.
Hay días que me dejan sin aire.
Días de disolverme entre los átomos
que componen el dolor universal.
Días en que las diosas descansan.
Hay días en que se me apaga el fuego
y tengo que andar en busca de los encendedores.
Qué vergüenza querer fumar y no tener prometeos.
Qué mala leche escribir sin plumas.

En cuanto a la tierra, hace tiempo me despedí.

 

Preguntarle a un suicida
por qué no acaba de hacerlo
es como preguntarle a una criatura del bosque
porqué se acuesta en la tierra
a esperar el tsunami
cuando sabe que no puede correr.

 

Cuando muera

Cuando muera
¿quién habrá que fije
mi nombre en la escritura de las edades?
Si muero, abre mi cuerpo con una navaja de obsidiana,
retira mi corazón para tu sacrificio a Kukulkán, Quetzalcoátl o Krishnamurti
y lleva mis galones de sangre impúdica
al mar de los tiburones.
Cuando muera, abre mi cuerpo en entierro celeste
y dame como ofrenda
a las aves que en el aire circulan por un mejor mañana,
a los lobos que se visten de hombres y mujeres
cuando la luna les quita el remedio,
dame a las ovejas de las turbas
para que me descuarticen con sus lenguas,
dame a los insectos, a las larvas, a los gusanos y las cotorras.
En mi muerte renaceré como enjambre de mariposas.
Y si no hay quien haya fijado mi nombre en la escritura de nuestra historia,
me desvaneceré tal cual arribé a este mundo; en un tornado, en un globo, en un tsunami.
O se abrirá la isla para tragarme en vergüenza.

 

del libro El cantar de los suicidas (inédito)

 

 

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Eïrïc Rïchter Durändal StormCrow (t/c/c David Caleb Acevedo) (San Juan, PR) Nace en 1980. Su obra figura en las siguientes antologías: Cuentos de oficio (Mayra Santos-Febres), Nueva poesía hispanoamericana (Leo Zelada), EM: Edición mínima (El sótano 00931), Los rostros de la hidra (Julio César Pol), Open mic/Micrófono abierto (Hostos Review vol. 2), Los otros cuerpos: antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora (coeditada por Luis Negrón, Moisés Agosto-Rosario y David Caleb Acevedo), From Macho to Mariposa (Charlie Vázquez y Charles Rice-González), Ó: Antología del Colectivo Literario HomoerÓtica (Ángel Antonio Ruiz-Laboy), De pinga(zos) (Max Chárriez), Palenque (Yolanda Arroyo-Pizarro), No cierres los ojos (Melvin Rodríguez Rodríguez y Ángel Isián) y Cuentos de huracán (Mayra Santos-Febres). Ha publicado los poemarios: Bestiario en nomenclatura binomial (Editorial Aventis), Empírea: Saga de la Nueva Ciudad (Erizo Editorial), Hustler Rave XXX: Poetry of the Eternal Survivor (Lethe Press), junto a Charlie Vázquez, Terrarium (Paracaídas Editores) y Pie forzado (Ediciones Aguadulce); y ðēsôngbərd (por el cual recibe el Premio Nacional de Cuento 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña). Actualmente se desempeña como traductor, corrector de pruebas y creador de contenidos