Tres pøemas de Mariana Rodriguez

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POEMA A LA LECHE

digo leche porque no puedo decir amor
digo galope cuando quiero decir grupa
del francés croupe refiriéndose al culo de un animal
normalmente del cheval

digo leche por no decir miel
para no usar el lenguaje incandescente
que sucede cuando invocas a un altar de colmenas
un altar de colmenas: eso lo decía Temperley
¿lo dije bien?
Tem
Per
Ley
sinónimo de galpón de insectos
antónimo de molusco roto
rota fue la mañana
en la que caí
con la quijada abierta
igual que el cuerpecito que encontramos en la arena
¿te acuerdas?
vibraba y hacía flush flush
te dije: ¿es un pez espada?
¿una cierva herida?
¿una ampolla sin reventar?
respondiste:
es el feto de un toro

¿te acuerdas del mamífero negro que pensó que podía asesinar al mar?
¿no te acuerdas?

fue en la época en la que coleccionábamos colmillos de perros ferales
cuando vivíamos cerca de la caverna de los búfalos binarios que comen eneldo y derrumban todo lo que hay a su alrededor
muy cerquita de los ríos salvajes
que cuelgan de las ciudades con nombres de personas como rosario o santiago

no, no te acuerdas
pero te vas a acordar de la vez que dije leche cuando quería decir amor leche en vez de miel leche en vez de arena, leche y no laguna, leche que sustituye nuestro paraíso our little heaven full of petróleo full of espanto lleno de esa antigua enfermedad roja enredada entre las crines de un caballo que relincha porque no puede decir leche un caballo con la grupa destrozada rota y herida por la cornada de un toro que quiso conquistar el océano y sólo encontró la muerte.

 

INTERSECCIONALIDAD

Chicas blancas muy blancas —o no tan morenas — me explican cosas sumamente interesantes. Me explican, por ejemplo, cómo ser feminista, me dicen qué debo leer, cómo ejercer mis derechos humanos, mis derechos laborales, mis derechos como mujer-no-blanca, me dicen qué debo y que no debo comer. Tengo amigas blancas muy blancas —o no tan morenas —  que no me explican nada. Juntas bailamos y los colores de nuestra piel desaparecen del espectro de nuestras miradas. El problema, o más bien mi problema son las chicas blancas muy blancas o —no tan morenas— que me explican muchas cosas, pero nunca tantas como las que los chicos de cualquier color me han explicado toda mi vida. Las chicas blancas muy blancas —o no tan morenas— no me explican tantas cosas como ellos. Al menos ellas me escuchan de vez en cuando pero tan sólo para terminar hablando de su problema en turno. Tal vez, es porque cuando yo les hablo lo que a mí me sale es un lenguaje tan feral que a veces pienso que más bien ladro. Entonces, chica blanca mejor no hablemos, bailemos, porque es en el baile donde las fronteras se desvanecen en el aire. No te enojes chica blanca, de verdad que si este texto te molesta es porque tal vez no hemos entendido nada de nada. ¿Qué es lo que habría que entender? Para empezar esto no es un poema que va a resolver todo. Ésa es otra de las cosas que las chicas blancas me han explicado: La Verdadera Poesía. Bueno pues esto no es, dile a los universitarios que esto no lo es, no es lo que ellos quieren que sea, dile a tus amigos que esto tampoco es un panfletito, a lo mucho un recado, no perdón, a lo mucho un momentito de mi día, un día muy difícil chica blanca, seguro tú también has tenido días duros en los que sientes que el mundo se te viene encima, y esto es lo único que te puedo decir: hay algo más allá de los colores. Hay insectos, hay praderas, hay campos de maíz y muchas hormigas y abejas. Es decir, hay belleza, hay trabajo, hay vida. Chica blanca, me alegra que no te hayas enojado conmigo. Enójate con los otros. Los otros que te dicen que el porno está mal, que el sexo anal es denigrante o que hay que hablar de la manera más neutral para evitar que nos maten. Yo estaría muy enojada con ellos pero la verdad es que no tengo tiempo para esas cosas y el poquito espacio que tengo para mí lo ocupo en otros asuntos. Por ejemplo, la otra noche fui a WalMart (donde una está rodeada de productos hechos para las chicas blancas) y de repente me dieron muchas ganas de llorar por la ternura que me provocó ver la botarga de una vaca blanca muy blanca y negra que daba vueltas sobre su propio eje como nuestro planeta. Bailaba sin pudor alguno, sin miedo a que las tetas plásticas se le rompieran. Tetas plásticas. Leche blanca. Vaca. ¿Ya sabes a dónde voy no? No es tan difícil de adivinar. Hablemos de la maternidad chica blanca, explícame todo lo referente a los fetos, el aborto, la libertad de elección, o bueno no me expliques nada, tu playera tiene un mensaje muy claro: The future is female. Una playera que seguro se debe lavar a mano. Yo te prometo que no voy a usar la secadora porque ni tengo ya que mi sueldo no me da para comprarme una, así que por eso evito el pasillo de la línea blanca muy blanca del supermercado. Lo que yo no evito son los descuentos en los detergentes que dejan la ropa blanca muy blanca y suave como una nubecita, también blanca, por su puesto. A veces hay 2×1 en suavizantes. Lo sé porque cuando lavo tu ropa tengo mucho cuidado de no maltratarla. Te prometo cuidarla, es más, plancharla con mucho cuidado pero con la siguiente condición única y no negociable: Vamos a bailar toda la noche para que juntas brillemos, cada una con su propio color.

 

SAFARI PERSONAL

se le quedaban viendo
se le quedaban viendo
las niñas se le quedaban viendo
se reían de ella
se reían un poquito
en lo bajito pero se reían.

con el tiempo podías escuchar las carcajadas
en forma de ratas
risas escurridizas
como cucarachas
gordas negras
aladas

se le quedaban viendo
se le quedaban viendo
la miraban de reojo la miraban sin parar y se reían
la masticaban con los ojos
de repente
les comenzaron a salir orejitas puntiagudas y la piel se puso peluda
ya no eran sus amigas sino unas hienas que brillaban en la oscuridad con risitas que más bien parecían chillidos
entonces
obediente
ya no dijo nada
se desprendió de sus dientecitos de leche y los ofrendo a las risas
para calmarse de tanto susto intentó recordar su canción favorita aquella que escondió en los rincones de la infancia
pero es que se reían tan fuerte las hienas se reían que no podía recordar la melodía
una canción inventada para calmarse y acallar a las hienas que antes habían sido sus amigas pero que se le quedaron viendo
—ya no tengo más dientes de leche—les gritó—tengo algunas sobras en la cocina, si me permiten ahora se las traigo pero las perras hienas perras tremendas eran terribles y no quisieron esperar el festín de carroña así que siguieron viéndola de arriba a abajo y de abajo para arriba buscando la parte más vulnerable de su cuerpecito endeble: es decir la virginidad perenne
entonces las hienas comenzaron a rodearla poquito a poco guiadas por la geometría perfecta de la naturaleza
chillaban las hienas perras tremendas con manchitas en sus espaldas pero no eran espaldas ahora son lomos con un pelaje tan duro que se te atora entre los dientes
me les quedaba viendo
me les quedaba viendo calculando el momento exacto en el que darían un salto casi tan sorprendente que si parpadeas te lo pierdes
¿ves? te perdiste su salto llameante
me les quedaba viendo para reconocer a la presa
el tiempo pasó en un abrir y cerrar de imperios y las sobras de la cocina se llenaron de moscas
moscas que en conjunto zumbaban una melodía agridulce
un conjunto de moscas también es un enjambre salvaje y tierno
un conjunto de hienas no es tan peligroso como parece
si eres una leona o un elefante ya la libraste
pero si eres un diente de leche good luck my friend
en cambio si eres la risa
el eco
o la frecuencia secreta que puede guiar al murciélago en su camino y que le permite distinguir y llegar de entre la penumbra
a mi cuerpo
a sus pliegues
y por su puesto
a mis risitas que parecen chillidos
si eres eso
es que seguramente
se te quedaban viendo
se te quedaban viendo.

 

 

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Mariana Rodríguez escribe, traduce y edita libros. Actualmente vive en la Ciudad de México, antes DF, antes Tenochtitlán. Nació en Cuernavaca, antes Cuauhnáhuac. Creció en Tuxtla, antes Tuchtlán. Cuenta con un blog, twitter, facebook, instagram y mail, pero es difícil encontrarla online. @MGilmouRimbaud