Dos pøemas de Luis Díaz

Close-up black-and-white photograph of dried and cracking tape on a metal door in Korcula, Croatia. Reminiscent of an ink drawing. Fine art prints available; contact Nat Coalson to purchase.

 

CARTA LIBRE

No he bebido de tus falanges
pero tus manos deben de abrigar como un burdel celta.

Era otoño en mis bolsillos
cuando el vino abrazó al vinagre.
Era otoño y tu lengua fue alfombra
tus clavículas, el capotraste del mimo.

El falsete de entre tus piernas aplastó el fósil del cielo
y escaparon, entonces, letras tribales.

El viento es un militante cansado que se acuesta en tu ceja.

Quizá fue el ronroneo de tus cabellos
a mi tacto de niño enfermo
lo que hizo que las piedras maquillen su lomo
lo que incitó al embrión a dejar su campamento
lo que construyó la mano de un Lepanteño.

Tu cintura es una isla de vidrio.

Desconozco el aroma de tu latidos
no sé del sudor de tus abriles
ni la resaca a las faldas de tu estante
pero
creo estar seguro
que seré el hombre que sigilosamente grabará dos gallo en tu pecho.
(Antes de la hora del gallo)
Cuando
el grillo
se presta
a encender
el horno.

 

CUCARACHA

Caminas bajo las axilas de Lima.
Eres un coyote mudo.
Siempre harapiento,
con tu mejor traje:
Coxis cubierto de antigüedad
y ubres refinadas en Maracaibo.
Arrastras tu pesada mortandad,
te amontonas en la soledad
como si fueras a retratar tu ceguera.
Quizá ayer
—mientras cuestionabas tu ayer—
tu sombra fue azucena
y tu sonrisa, mármol coagulado.

El hombre es hombre
en cambio tú
tú eres pornografía subterránea
eres mierda, como la poesía, resplandeciente.
¿Qué llevas en los bolsillos, acaso mi destino de niña?
Eres como el dinero:
paupérrimo, sin conciencia.
Pero eres divinidad, tienes voz.
No tienes moral.
Tienes moral.
¿Cómo es qué aprendiste a gritar en tantos idiomas?
¿Fue durante tu paso por Normandía?
¡Respóndeme, con esa voz de pared de hotel!
¡Levanta tu rostro de periódico!
¡Tu indiferencia me hace más humano, y no te das cuenta!
¡La medianoche pesa, y no te das cuenta!
¡Tú no tienes que ser peinado por un desconocido en la funeraria!
¡Tú no tienes que tener sexo antes de ir a trabajar!
¡Tú no apellidas Iscariote!
¡Tú no apellidas Iscariote!
¡Enséñame a leer!
¡Enséñame a leer las lágrimas del mar!
Llévate mis pies de judío postmodernista.
Llévatelos adonde sueles ir.
Allá
donde tus miedos son miedos.
Te ofrezco la vejez de este insomnio
y todo el esperma del odio mismo.

Pero sonríes sin parar
te posas en mis encimas
y te mofas de mi espíritu.
Tienes la osadía de entretejer una guerra al norte del reloj.
¡Blasfemas la música!
¡Blasfemas la materia!
¡Blasfemas mi hombro y mi defecación!
¡Blasfemas los manuscritos y la madera!
¡Blasfemas la lejana puerta qué se abre sin avisar!
¡Blasfemas y devoras los paréntesis sin dueño!
¡Blasfemas tu sombra y mi sombra y tu sombra, la nuestra!
¡Y sigo de pie!
¡Aquí!
¡Contigo!
¡¿Quién eres?!
¡No respondes!
¡Ya nada!
¡Sólo un silencio!
Un silencio

 

 

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Luis Díaz (Lima, 1996) Estudiante de periodismo. Dirige un blog de textos autónomos https://galimatiasweb.wordpress.com/ No ha publicado, lo hará cuando Riquelme vuelva a la bombonera.