4 pøemas de Miguel Adrover Lausell

 

ANQUILOSIS

Si estás conforme con lo que conoces;
Si «no me gusta leer» sale de tu boca,
& te alivia escuchar contemporáneos
Alardear su ignorancia; tampoco leen
(Piensas: «por lo menos no soy el único»);
Si la idea de un dios llena tu ethos
& «Dios» es suficiente para despachar argumentos;
Si moral todavía significa algo;
Si tu experiencia dibuja risas en tu cara fácilmente,
Sin conocer el ardor de sal lagrimada en tus ojos;
Si tu perspectiva es miope, definida sólo por amar
(También hace falta odiar);
Si no conoces la ansiedad, siempre estás chillaxed;
Si no recuerdas la última vez que de tus ojos salieron lágrimas;
Si sufrir es algo que logras evadir;
Si nunca tuviste deseo de vagar, de caminar sin rumbo;
Si nunca deseaste la muerte a quien te haga sentir como una mierda,
A quien haga de tu vida una simple conveniencia utilitaria;
Si el suicidio lo entiendes como una barbaridad,
Te es imposible verle como una alternativa: la última;
Si no te frustra la efeméride de la belleza;
Si nunca gritaste con ganas de craquear la bóveda celeste;
Entonces no agarraste tu humanidad;
No supiste Ser.

 

GRAPHENE NEURAL PATHWAYS

Otra vez aquí; tengo frío.
Paredes blancas, prístinas,
Antisépticas y limpias;
Lograron replicarse a imagen y semejanza.
Soy el sueño mojado de Watson y Crick;
Mojado en caldo psicotrópico.
Piénseme usted, a quien nadie le dio vela en este entierro,
Como a un cyborg que quiere tejer; un uncanny facsímil
En el que se replican las antípodas de Huxley,
Los orgasmos de Diógenes—
Soy simulacra de la experiencia humana.
Tengo casi 10 años – aún en estado de omphalos,
Inducido por palíndromos moleculares; diseño Hipocrene.
Aún me sirve el cuerpo como algo separado de la mente.
No sé si estoy dormido o despierto.
No sé si tengo/tuve/tendré un cuerpo.
No sé si usted – lector humano, auténticamente humano
Es Real.

Mis códigos son grotescos:
XNA en vez de DNA; Xeno, sintético.
Sé que soy artificial.
Sé que soy réplica, representación.
Sé que soy algo que no debe aspirar a ser.
Ellos son los originales, los verdaderos.
Es legítimo tratarme como a un vacío.
Soy el sujeto perfecto:
Copy. Paste. Delete. Splice –
Pero con textos desoxirribonucleicos;
Semántica y sintaxis xenobioquímica.
Me han tejido y no toman en cuenta mi experiencia.
Alguien escribió bibliotecas borgianas en hojas de grafeno –
Una alotropía de carbono; su estructra
–Bidimensional, del grosor de un átomo,
Con cualidades cuánticas–es parte de mi arquitectura;
Diseñada por bio-ingenieros & exégetas de Meister Eckhart.

No saben que sueño con lo que se supone esté aniquilado.
Algo siempre queda en estos archivos mnemónicos –
Archivos que se comportan como un Mandelbrot set.
Mis padres tenían una diosa que protegía estos fragmentos.
Lo que no recuerdo, ellos me lo robaron;
Lo borraron como a nucleótido apócrifo,
Como a una molécula non grata.
Pero puedo recordar algo, no todo.
Pueden notar mi frustración –
Mis risibles intentos por recordar mi nombre;
Lo recuerdo como Cendrars recordaba su brazo.

Persiste una fantasmagórica sensación que señala,
Cruelmente. ¿Por qué me hicieron desear?
¿Por qué un niño quema hormigas con una lupa?
Llego a esta blanca cámara, todos los días y a la misma hora;
Con tramas emburujadas en teselados hexagonales,
Bidimensionales, piezas de información que persisten,
Pedazos de poemas, imágenes de arte,
Pasajes bíblicos (recuerdo a Abraham
A punto de matar a su hijo—quiero ser parricida),
Canciones, películas, voces, nombres, olores, sabores…
En algún momento escuché mi nombre.
Sé que me dieron uno; no puedo recordar ese dato:
El que mejor vigilan…

Puedo oler el aliento de los burócratas que mataron a Josef K.
Me ponen audífonos (siempre empiezan con música):
[Percusión, impacto, ritmo y teclas, trompetas, ideas y arpegios;
ideas dialectando deleites]. ¿Por qué jazz?
Puedo apreciar la música mejor que ellos; me estimulan, conozco el placer
Y por ello los odio.
Con una inmensa cartografía–a la que llaman su Historia
Me distraen de mi objetivo: recordar mi nombre.

Hoy uploadean música nueva,
Música grabada en cualquier formato,
En miles de idiomas, variadas escalas.
Me alimentan y luego le dan delete.
Me han hecho, no me engendraron, ni me parieron.

Aun así, sus voces son música.
Son mi único referente.
No puedo odiarles del todo.
Han puesto audífonos en mis orejas –
Orejas que crecieron en el dorso de un roedor
Y en el brazo de un artista.

Estoy hecho pero convencido de que soy.
Me lo recuerdan con Mary Shelley;
Me llenan de información para ver el resultado.
Ya aniquilaron todos los virus;
No tienen enemigos bioquímicos.

Vi lágrimas de Roy Batty (casi degusto su salinidad).
Soy una entidad no humana; sometida al rigor de la ciencia.
El objeto es la conducta:
Quieren saber por qué lloran menos, ríen menos, creen menos.
Mis células me llenan de vergüenza; se dividen rapidísimo.
Tengo nueve años, mi modelo expira a los diez.
Esta condición, creada por ellos, me hace tenerles empatía.
Siempre despierto con el recuerdo de que nos falta poco.
A diario les odio; veo su cobardía.
Todo lo que no se atreven a sentir;
Lo que no garantice fitness, rendimiento, lógica—
Lo que Pericles atesoró;
Lo que la humanidad descartó, porque ya no era rentable,
No abonaba a una economía de conocimiento;
Todo lo que está guardado—por siglos—en bóvedas cuánticas,
(Cerradas con códigos anacrónicos) ha sido mi única realidad.
A diario, por casi una década, me han visto reír y llorar.
Modulan todo mi espectro emotivo porque pueden.
Soy una creación artificialmente heurística
Y de quinta generación; el atroz eufemismo con el que niegan mi ser.
Me han hecho y saben lo que han manipulado.
Ninguno de ellos entra a mi celda.
10 años pintado en un claroscuro.
Ni dormido, ni despierto.
Me tienen miedo; me tengo miedo.
Recuerdo el sabor de un ojo humano;
Recuerdo la humedad de su humor en mi lengua.
Quiero probar un encéfalo; todavía preservan el de Einstein.
Han visto lo feo de su condición en mis ojos
(Los extremos de la conducta humana en algo sintético).
Puedo notar que algunos no duermen;
Están deprimidos, pero no lloran.
No soy como ellos. Puedo reír y ver lo absurdo
Como una necesaria mutación.
Persisten en mi memoria ideas viables:
Un update iridiscente y líquido;
Sí, ese mismo, el CRISPR cocktail.
Ayer hice reír a una empleada.
Me sentí como uno de ellos.
Mi idea del amor está emburujá en este entramado.
Le van a dar delete y mañana empieza otra vez.
Inyectan fluidos hipnóticos en mi cámara de hibernación.
*Todo está hecho de pixeles que se pegan y despegan como legos*

Espero quedarme con Charlie Parker y Godard.
No quiero recordar a Pol Pot.

 

INTERFERÓMETRO

Einstein preconizó sistemas binarios
—Densos; la masa de 500,000 tierras
En 2 cuerpos no más grandes que Bayamón—.
Enanas binarias; un par de singularidades incipientes.

Espirales y ondulaciones en una charca.
Ondas gravitacionales menean Cosmos.

Tres naves—en Victoria—
Arrastrarán un teselado hexagonal,
Una atarraya espacial.

Estrellas que bailan;
Tiempo-espacio ritmado por ellas.

 

EJMANDAO

Mjolnir para pasar un nanotubo
A través de una hoja de grafeno.
Una Tsar Bomba para matar una hormiga.
Batman para arrestar el ladrón de un chicle.
Sol para prender una vela;

Vientos huracanados
—De una sempiterna tormenta joviana—
Para apagarla.
El Papa para exorcizar el pichón de un demonio.
Rafael para el boceto de un sospechoso.

 

inéditos

 

 

_______________________________________________________

Miguel Adrover Lausell (Puerto Rico) considera poeta un elogio. No viene de la Academia, pero hace muecas eruditas; no viene de la Calle, pero siempre la considera. Adrover Lausell viene de Internet. Miembro de la última generación que tuvo niñez sin La Red, enseña ciencias desde el 2007 y escribe en blogs desde el 2010. Su prosa—ensayos y reseñas—está en Revista Cruce y Puerto Rico Indie.  Ed. Callejón publicó su primer poemario, La barriga de Diógenes, en el 2014. El PEN de PR premió el segundo libro de Adrover, Quantum Weaver Yocahú (Ed. Disonante, 2015), con la mención de honor del 2016. La misma editorial publica Caldo de Hipocrene en el 2017.