«Otra odisea del espacio» de Regina Salcedo (parte I)

 

1
rememoro, impreciso. mi órbita cerrada alrededor de Yo se nutre de ecuaciones, cálculos inexactos. no hay posibilidad de alunizaje. doy vueltas y más vueltas. conectada al imán que evita que me salga de la ruta.

es áspero asumir la condición de luna.
aceptar que hibernaba, todo el tiempo,
en el programa base del sistema.

 

2
te lo confieso, Hal, a veces fantaseo
con disparar sobre Yo un rayo de protones
con fuerza suficiente para pulverizarlo.
me libraría entonces de esta órbita
e iría ¿adónde? ¿en quién?
sin yemas de los dedos
sin molares.
¿cuánto sin es viable?
¿qué hueso es el de carga?
¿en qué momento, Hal, se ve comprometida
la integridad entera de la nave?

 

3
cada vez que me narro; yerro, omito, transformo; hago literatura. vuelvo a contar, reviso. mi madre me reprende: “no fue así; llevabas un jersey”. mi hermana especifica: “era barro, no nieve”. una fotografía niega que hubiese un gato viviendo en una teja, en la casa de enfrente.

continúo orbitando.

mis sensores indican que la masa de Yo no se ha visto alterada.
se alimenta también de antimateria.

 

4
contemplo Yo.
su cara iluminada. su perfil calcinado.
la evolución del clima. las violentas tormentas en su atmósfera.
es mi mundo. mi hogar. la distancia que indica un posesivo.
separados. unidas
por la mágica fuerza inaprensible.
sin acceso a su núcleo. percibiéndolo
en el tono y el peso de cada movimiento.

 

5
imagínanos, Hal, mudos a ambos. con la memoria rasa. sin palabras
que no sean pensadas, que no afloren por prim[av]era vez. imagina las piezas
del mahjong sin rastro de dibujos; ningún símbolo. flotando asistemáticas
alrededor de un neutrino.

 

6
cuaderno de bitácora: el sábado partió la última sonda
hacia el núcleo de Yo.
Hal intenta animarme, pero sé que esta vez
tampoco lograremos lecturas concluyentes.

 

7
abro un pez y saco sus entrañas. las esparzo
sobre el panel de mandos;
no soporto la espera.
Hal humea. entra en shock.
sufre un cortocircuito reparable.

 

8
las tripas del pescado pronosticaron éxito,
pero la última sonda sigue sin dar señales.
Hal emite una luz entre naranja y verde.
juraría que ríe.

 

9
decido tomar las riendas y solicito a Hal
borrar de mi cerebro todo lo que sostiene mi yo supersticioso.
la cirugía es costosa. pero Hal es preciso. es infalible.

cuando al fin me despierto, él pronuncia mi nombre.
respondo a su llamada sin vacilar un instante.

 

 

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Regina Salcedo Irurzun (Pamplona, 1972) es escritora, guionista de videojuegos y profesora de talleres de escritura creativa, tanto de adultos como de jóvenes, desde hace más de diez años. Ha dirigido la colección de poesía de la editorial Kokapeli. Formó parte del grupo Unicelular, organizador de festivales de poesía en Navarra. Es la creadora del grupo de lectura La Mesa Poética en Pamplona. Colabora puntualmente como creativa y guionista en la empresa de gamificación Ouiplay. También ha publicado poemas, artículos y reseñas literarias en diversas revistas de ámbito nacional e internacional como: Quimera, TK, La Bolsa de Pipas, Kokoro, Canibaal y Pomona Valley Review.