Un pøema de Silvia Guiard

 

SE SOBRENADA

Grandes oleajes me sostienen
y no obstante
no obstante
sé que hablo con los labios partidos
con la lengua quemada
para estatuas de yeso

es decir:

hablo con los labios partidos
con la lengua quemada
para estatuas de yeso
y no obstante
no obstante
grandes oleajes me sostienen
lentas vegetaciones me sostienen
largos
hondísimos ramajes agitándome en su estremecimiento
me sostienen
en silencio
las palas misteriosas que acarrean la noche
me sostienen
las lenguas agridulces
moteadas
serpenteantes
y terribles del sueño
me sostienen
la sed y su cortejo de violines con las cuerdas cortadas
el hambre y sus harapos
la garrapata ardiente de cada una de mis incertidumbres
me sostienen
He aquí que se acercan los incendios
veloces
más veloces que el miedo
tiernos como paraguas
y altos como impacientes rascacielos
los incendios me toman en sus brazos
y me acunan hasta hacerme dormir
Aún dormida escucho cloquear a los relojes
aún dormida veo cómo las casas huyen de sus propias paredes
se desprenden de sus propias ventanas como de medias viejas
se sacan el corpiño
los zapatos
los hijos
y bailan como mendigas en inmensos baldíos
saltan de terraplén a terraplén
pierden completamente la memoria
se burlan de los trenes
y se emborrachan en su propio velorio
aún dormida bailo con pies heridos y feroces
entre las casas locas
entre las casas tristes
entre las casas una tras otra derrumbadas
y observo en la piel acre y translúcida del aire
los movimientos casi imperceptibles de los enormes peces de vacío
grandes peces de nada
cruzando lentamente las veredas
estrellando sin ruido las vidrieras
boquiabiertos y torpes
blanquísimos peces de silencio
desovando en las alcantarillas
su maravillosa inexistencia
vastos transatlánticos de nada
atravesando oleadas
oleajes profundos de vacío
me sostienen.

 

del libro En el reino blanco

 

 

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Silvia Guiard nació en Buenos Aires, donde vive. A los 20 años conoció a los poetas con quienes poco después formaría el grupo surrealista que publicó, entre 1979 y 1982, dos números de la revista Poddema y dos de Signo Ascendente. La actividad de este grupo se extendió hasta 1992. En esas revistas comenzó a publicar, con el seudónimo Silvia Grénier que utilizó también en sus dos primeros libros: Salomé o la búsqueda del cuerpo (1983) y Los banquetes errantes: diario de viajes (1986). Más tarde aparecieron Quebrada (1997), En el reino blanco (2007), la plaqueta Mujer-pájaro en el círculo del sol (1999) y Relampaguea (editado en Chile en 2011). Y para chicos: Lombrices (1997) y Cantos de dinosaurios (2010).