4 pøemas de «Del porno y las babosas» de Fátima Vélez

 

COMO LA ABEJA

como la abeja
tú y yo y la aspereza de ser tú y yo
en este tubo de domingo
cuando un afuera existe

afuera es lo que llamo el adentro de la flor
y dejarse chupar de esa manera por la glosa
y surgir pavoneada en su parasiempre

y si dos no somos suficientes
para dar forma al sentir de la flor

en qué momento dejamos de saber lo
que es tener un polvo

he visto cómo el hombro descubierto
la apenas voluptuosidad de un hombro
segregan en ti rosadito de éxtasis

mientras, conmigo lo haces rápido
en medio de mi cuerpo das de comer a tu placer
te haces encima y no te gusta
que me haga encima porque entonces no puedes

un poco de miel y ser como la abeja y batir el aire
hasta hacerlo consciente de sus átomos
hasta que el aire
no sabe si es aireo elevación brotada
o zánganos uno a uno o lo líquido
saboreando lo que dura el siglo de una abeja
confundida con el aire para que otros zánganos
se exciten en crujido de bolas estalladas
como no puede hacerlo el equilibrio

como solo la abeja y la mujer
de un video porno que vi

ella acostada sobre la desnudez
en una multiplicación rimada con el vértigo
diré que esa fibra de hombres
que ella toda entrega sonreía
y ellos esperaban su turno
como esperan los hombres en los bancos
civilizadamente
y en ese mientras tanto
en ese en vez de aullar
mostrarse los colmillos
un batir de subidas y bajadas
melódico atmosférico
cada uno dejaba lo que podía en ese ahí
que no era de lugar sino
de cuerpo afeitado para que la pureza se encontrara con la nada
y a algo olía
que sólo en los mitos y la mujer esparcía
con los dedos
con gesto maternal los esparcía

yo creo, amor, nuestro deber es el placer
placer de ti un ejército de hombres
placer de mí un ejército de géisers
placer lamernos en calor inaugural
placer de la primera o la segunda o la centésima
placer hurgar en cuatrocientas noches diferentes
placer con cuatrocientos cuerpos encontrarnos
placer en un nosotros líquido y espeso
placer en un aquí de la abeja y de los átomos del aire
y el adn de un adentro cualquiera
incluso el del domingo

 

TARDÍGRADOS

aquí sangre azul
es hablar de un tiempo en que la sangre
no conocía el rojo

tiempo sin ovulación

manera de ser
de una flecha agruesándose
sobre el curso
se desorienta el género
aunque macho y hembra
están presentes
cada uno en su gónada sobre intestino propio

verlos reproducirse
es ver dos ideas de intestino penetrarse analmente
porque anal es la evolución
dice la ley tardígrada
ahí, en la cloaca
sucede el encuentro de la forma intestina con la luz
la cáscara del huevo milenaria
la indestructible forma del murmullo con patas
los murmullos con patas dicen más
sobre el paso terrestre
de lo que se ha dibujado en cielo alguno.

 

DEL PORNO Y LAS BABOSAS

no hay porno capaz de igualar
el apareamiento de las babosas

una afirmación sustentada
en no tener babas suficientes
para hacerle saber al otro
a los otros
las ganas que tenemos de que nos muerdan una oreja
que nos metan la punta de la lengua
en orificios donde no cabría
ni el más extraviado de los hongos

las babosas en cambio
ah, las babosas
sus falos
translúcidos nórdicos azules
se alargan
aprietan retuercen
giran blandos fecundos
saboreándose como la luz en el color
se lanzan al vacío
en un salto tal vez mortal
tal vez amortiguado
por los ángeles protectores
del porno y las babosa

 

ALIMENTAR A LOS CABALLOS

similus cum similibus curantur,
que quiere decir que los burritos se juntan para rascarse

las montañas de Catskill
el establo
un caballo marrón
él le dice
si fuera animal
sería un caballo

como el caballo marrón
que ella mira y dice me excita

cómo la excita
pregunta él
ella responde
como si las cosquillas quisieran reemplazarme, muy aquí, con la escasa noción que pueden tener las
cosquillas del aquí

seguramente el caballo la sepa abarcar bien
dice él
pero, advierte
si alguna vez ella se acuesta con un caballo
no volverá a tocarla

ella no está diciendo con perros
con gansos con cabras
dice con caballos
pero No es un músculo enfático
y ella comprueba cuando toca su mano
el No mayúsculo
impregnado de lomo
y dice no me acostaré con un caballo
para que siga tocándome
lo dice en serio
sabe
no existen otros caballos como él

las montañas de Catskill
se hacen las que no oyen que no saben
y rodean un lago antes un pueblo
removido del núcleo para contener
la reserva de agua de la ciudad donde él y ella
toman agua de la llave como si no estuvieran lejos
de lo que alguna vez los hizo cerca
de qué han estado cerca
no del futuro
pero existe
dónde
en el agua de la llave tal vez

si la mirada estuviera hecha para extraer lo otro
de lo uno
pero el ojo no ablanda
el cuerpo allá
marrón con la sustancia de lo vivo
su cola espanta moscas
sabe producir mirada
comer cagar ver oler una hembra
abalanzarse incrustarse
lastimar el reflexivo
solamente en comer
comiendo buscando más comida
gerundios del potrero
pero si hay una hembra
tumbar
arrasar
he ahí una palabra

he ahí una función

en contraposición las hojas
su postura de otoño
caen como si de caer hubiera adentro un canto
inspección del nosotros en la caída
el yo se instala en ella
él muta en otro
donde hay un yo y un tú hay un lugar donde crecen
y se ajustan y se enquistan las expectativas

alerta no quedar
en ese ahí de nos
qué hacer luego con esa pulsación
frente al semental jamás castrado
el espacio entre
se cubre de atmósfera
la visión declina
es ahora un asalto relinchante
y ella ya no está con una persona, ni con un caballo
está con la sensación de esa persona, de ese caballo

dirían que no se desea un objeto sino un conjunto
no me acostaré con un caballo
dice ella
pero cómo sabemos
los que pronunciamos palabras
y escuchamos promesas
los que creemos en mundos naciéndose
y otros acabándose
el mundo de las moscas, por ejemplo
el sexo con caballos, por ejemplo
de tanto desear que de ahí surja materia
no como pus
no como llaman los espíritus a lo vivo

materia como un colgar
de la firmeza de un caballo
la firmeza en que la forma encaja

formas colgantes que se parecen a aquello que las desea

¿qué se siente penetrar?
pregunta ella
debe ser, pero dígame usted
sabe más de esas cosas
debe ser apretar
que flujo se haga súbdito
materia que habla sobre cómo siente su materialidad
¿humedad? ¿barro? ¿qué?
Poder, dice él
poder sacar de un cuerpo donde el otro no es posible
el talón del amor

se podría hacer cuero de este momento
un cinturón de mirar un caballo
un cinturón marrón jala con su hondo animal
un cabalgar tal vez hacia un futuro
mejor hacia un presente
con anteojeras blindada la ansiedad de ser otro
tomados de las manos
la cabeza de ella descansa en la de él
y ella lo rascará, le dará guayabas, alfalfa, zanahorias

 

del libro Del porno y las babosas (2016)

 

 

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Fátima Vélez Giraldo (Manizales, Colombia, en 1985). Estudió literatura en la Universidad de los Andes, maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional de Colombia y maestría de Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York. Ha sido como profesora de escritura creativa y gestora cultural. Fundó Residencia en la Tierra, residencia para artistas. Sus cuentos, poemas y ensayos han sido publicados en diferentes blogs literarios y antologías. Su primer libro Casa Paterna (Universidad Externado de Colombia, 2015) es una antología de cuatro libros inéditos: Orillas (2003); Diario del refugio (200); Diseño de Interiores (2014-2015); y Del porno y las babosas (2016), este último en colaboración con la artista Power paola, verá la luz próximamente en la editorial brasileña independiente DEEP.