Pøemas de Homero Pumarol

 

BAJO SOMBRAS

Sombra de flamboyant que me anida,
un reguero de palomas vuela dentro de ti,
corazones destrozados pasean mascotas,
muchachas obesas leen periódicos viejos
para espantar las ganas de nadar hasta New York.

-Yo solía tocar trompeta en este parque,
ahora muchas gordas con fajas
dan vueltas a la cuadra,
y muchísimas viejas y palomas
observan y cantan en la sombra.

-El llega, es una lotería, pero él llega,
de una vez pone a todo el mundo a bailar.

-Es verdad, es verdad,
el año pasado trajo a un pollito bien rastrero.

-A mí me regaló un aguacate.

-Yo no voy a permitir que se vea el dulce de berenjena,
además hay fresas y mermeladas.

-Ah, pero es un manjar, apúntame sí,
que ya ‘toy jarta del hambre.

-Yo creía que las palomas no tenían memoria,
pero sólo al verme vuelan todas espantadas,
y eso, que ando sin trompeta.

Cada vez que alguien pregunta ¿qué? batean un motor.

 

SE BUSCA

Escucha cantos de pequeños pájaros,
bocinas y motores que a penas dejan hablar,
además muchísimos silbatos lejanos e insistentes
como gritos de niños.

Escucha alarmas de carros nunca robados,
alaridos perdidos, “Tu eres loco es? Vamos a ganar!”
y ladridos y cornetas y disparos y teléfonos y timbres.

Persigue la detonación de cada sentimiento
como un pitecántropo persigue mariposas.

Los augurios de un silencio a penas perceptible
dan vida al volcán en erupción de sus pulmones.
Su grito abarrota, su silencio aplasta.

Los domingos se sale de películas
que le estaban gustando demasiado,
y nadie lo puede saber, él ni siquiera lo sospecha,
pero ¿de qué tratan los domingos?

Arboles salen de sus dedos cuando mea,
suerte que no bebe la buenísima cerveza fría,
porque entonces sus manos y sus pies fueran selva tropical.

No da notas mudas, para notas mudas el zapote,
que agarra con dedos de marchanta,
mordisqueando y saboreando la sonrisa, la pulpa y la lengua,
hasta que casi hay que alfabetizarlo otra vez.

¿Que si lo mata el zapote?
No, lo que lo mata siempre es la semilla.
Ahora, si encima es temporada de zapote,
el zapote lo mata bien matao
y lo revive.

 

del libro Arrebato

 

 

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Homero Pumarol (Santo Domingo, República Dominicana, 1971) Cursó estudios de escritura creativa en New Mexico State University e hizo un año del programa de La Escuela de Letras de Madrid. Ha publicado en el país los libros: Cuartel Babilonia (Santo Domingo, 2000); Second Round (Ediciones Cielonaranja, Berlín, 2003) y Poesía Reunida 2000-2011, Ediciones De a poco, Santo Domingo, 2011). Es miembro fundador de la banda de spoken Word El hombrecito.