Muestra poética | Graciany Miranda Archilla (1908-1993)

 

UN DÍA de otoño… pegajoso
como el papel de moscas del recuerdo
llegaron a mi alma las polillas
implorándome pan, abrigo y alma.
Los goznes de mi vida sus mil brazos
al horizonte del amor abrieron
y para darles pan rompí mis ojos –
dejé de par en par mi corazón.
Entraron al amor de mis amores
en una procesión de gran silencio
y desde entonces en mi pobre mesa
todas comieron algo de mi cuerpo.
A unas les di miradas
a otras puñados de trigales blancos
granos de bien a todas
y bautismo de sol lanzó mi sangre
a las amigas pegajosas
como el papel de moscas del recuerdo.
Para que reposaran en mi alma
las envolví con telas de misterio
y para que soñaran con la vida
dormir las hice con mis mustios cuentos:
fue placer de mi sangre

 

del libro Responsos a mis poemas náufragos  (1930)

 

LLEGAMOS a la ciénaga alas se estremecieron sapillas
groaban al sol renacuajos
ensayaban piruetas ranas subían a los juncales cieno
gruñía su lardo chupándose los dedos no había puente
para el beso primero ni delantal d brisa sólo cieno
sólo gruñendo hozando el cieno
cruzaste cieno a coces a relinchos
mordidas aletazos sólo por amparar la fe primera
voz que era flecha buscando en las tinieblas un lucero

 

del libro Himno a la Caballa (1971)

 

ALLÍ NOS encontramos nada une tanto como el trino
ni como la miseria que dividen los huérfanos
a la sombra d un árbol sin lavarse las manos
nada como las llagas
que producen los látigos nada como la sangre fundida
como la mancha repartida entre los ángeles
allí nos encontramos cieno cielo heridos por la fiera
cieno eso que no perdona el vuelo

allí desaté la cincha que trencé con los pájaros nube
gualdrapa freno todo lo que esclaviza todo lo que profana
espuelas faldones sudadero riendas bocado
todo lo que humilla claveles crucifica azucenos
allí nos encontramos recién nacidos
reciennacidos
con la desnudez d la llama yo acunando palomas truenos
tú derramando en los abismos tus sudores d astros

 

del libro Himno a la Caballa (1971)

 

HAY MANOS que exprimen limones
en la cuesta otras que riegan sal clavos espinas
unas que alzan murallas otras que lanzan piedras al rocío

las que deshilachan mariposas
las que filtran vinagre para los cristos
las que martillan frentes que petalan misterios empollan
sueños
las que descalzan céfiros bálsamos elutrones
las que azadonan heridas desvendan heridas para que no curen

azotan mártires
decapitan héroes
mutilan santos enajenan halos enervan piedades lascan
misericordias
las que harinan amores brindan con coágulos
encadenan mancillan levantan patíbulos
tronchan la libertad como si fuera cizaña veneno muerte
las que guardan el trigo no sudado la vida no ganada
con el riñón al viento
las que niegan el agua como si les perteneciera esa ternura
apagan luz como si por ellos para ellos hubiera sido creada
manos que asolan no redimen las que exprimen limones
riegan sal clavos espinas
en la cuesta

labios que blasfeman al proclamarse cumbres labios
que desjarretan encenagan hieren vituperan labios
que niegan todo aunque el todo murmure mira
pequeño mira
contempla estos tinajos llenos d dios o hazme tú cascaronés
hazme una abeja un grano d luz labios
que podrían ser mandíbulas para las máquinas
piedras para los molinos aplanadoras para las avenidas
guillotinas cuchillos labios
que se contraen desdeñando la gracia que circula por todo
como una bendición con alas d paloma labios
nacidos en el cieno
asidos al veneno jamás glorificados por la rosa
d una plegaria labios
que esparcen sal clavos espinas
en la cuesta

 

del libro Himno a la Caballa (1971)

 

CUANDO el pétalo cae
cae con él la mirada
cuando el trompo gira
gira la nada

 

del libro Visita al cero verde (1929)

 

QUIZÁS muñeco cierto
pero tal vez no cierto

acaso orden
superior gravita
sobre todas las cosas
no lo comprende la figura breve

 

del libro Visita al cero verde (1940)

 

SOMBRA de ti escapada
verbo tanteando luz por donde no ha dormido
buscando paz rumiada por vellones
encauza corazón abre portales
roye hueso de amor perro deriva
escapularios del amor al cuello
a vela por la sed por el naufragio
verbo
sombra de mi caída
esposo de la gracia
apenas nombre
transita por sí mismo
el orillado
oyéndose surtir filtrar cadencia
¡oh tinajo! instante de ángel
acequia sal mirando
como el espejo mira
verbo
de ti penumbra
raudal vestido a viaje
espumarada
zumo de redención para cadenas
reflejador y nunca reflejado
llevando a cuestas miga
de sol a sal como una hormiga
o la ortigada ortiga
retamada
excomulgada por la abeja
o vallado se torna rúbrica de alas
vientre de árbol
o una rosa de fe párpado al aire
o una duda de vaso boquiabierto
cristal de magia sosteniendo al fondo
buche de agua desnuda
pregunta a va y ven vaivén de ola
por qué la risotada
o monólogo echado en un rasero
o coloquio en nidal para palomas
o escalio     escolio
donde la cruz transmigra retoñada
o escándalo a jirones huracanes
verbo huésped con honda sin morada
o esperanza pañal para la herida
o herida propia para la colmena
tumbando enjambraciones
verbo verso
venero aorta de ángel
d la guarda
o rastro de la voz eco emplumado
voz de la voz conciencia
espectro de la flor no revelada
o fatiga sudor para lucero
o surco sonreído
o freja
seda cuchilla
o estrofa de terrones musicales
o galpón redil o terremoto
o clave
o ave del brisote
o llaga humana que humea sus volcanes
o diluvio de altar no profanado
inundación amor con gula al cinto
trasnoche del clavel devanadora

 

del libro Visita al cero verde (1988)

 

MAS al ser invocado el verbo expande
su latido en presente
circunda – penetrando – sangre
aroma – jardina – manantiala
murmureces – rescolda –
desvela sus secretos – no tangencia
arrebola sin confín hermosura
escuda – permanece – perenniza
amamanta – nanana – sonámbula con
el zarzo
en que capulla cicatrices
el gusano d seda del poema

 

del libro Visita al cero verde (1988)

 

 

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Graciany Miranda Archilla (1908-1993) Poeta fundador del Movimiento Atalayista. Uno de los vanguardistas más destacados de la poesía en general. Fue un originalísimo poeta, innovador y teórico. Documentó la incursión atalayista y militó en en el Partido Nacionalista Puertorriqueño, por lo cual debió exiliarse a Nueva York. La mayoría de su obra permanece inédita, pero poco a poco han ido saliendo trabajos suyos. Publicó Responso a mis poemas huérfanos, El rostro de la espiga y, recientemente, la Editorial de la Universidad de Puerto Rico ha publicado Poesía Vanguardista, donde se recoge el primer poemario antes mencionado y un importantísimo libro suyo, Himno a la caballa.