Pøemas de Manuel Adrián López

 

HABLAN de la muerte
se lee en periódicos digitales.
Periódicos que no te manchan la yema
como lo hacía Juventud Rebelde
con el culo.
Asesinatos
cremaciones y sus costos
inundaciones
la venganza de los illuminati
erradicar ciudades de acuerdo con la Biblia.
Una poeta fallece convencida de ser invencible.
Sor Juana y los yorubas
se lo habían dicho al oído.
La muerte ronda por Ellwood
juega a la suiza con tu motor defectuoso.
Exámenes.
La judía no logra dar con la vena
te pregunta si has venido solo
si alguien espera
en el incómodo cuarto de la penitencia.
La negra dulce te afeita la ingle
mientras conversa sobre un reembolso
un giro postal de dos cientos dólares
para pagar la corriente.
La armenia te advierte de lo que se aproxima:
preguntar al doctor de corbata rosada Hugo Boss
si debes enviar la gata a casa de un pariente.
Reposo.
Un período de recuperación prolongado
reconstruir lo que llevas años destruyendo.
Ilusión.
Ha venido a salvarte un primo de Evita.
Trae antídoto para tu tristeza
en el agua de los ñoquis.
Sigues enfrascado con la muerte
la revuelves seguido.
Ensalada de yerbas frescas.
Almidón
banda sonora fúnebre.
Ponte la ropa nueva antes de que pase.
Anota lo que desees para cuando te llegue:
¿A quién le dejarás los libros?
Búscales orden a tus cosas.
¿Quién se encargará de ponerte a dormir?
Elimina la evidencia de este último año.
¿A cuál le encargarás las fechas de la poeta fallecida?
Camina por el parque como si fuera la última vez.

El tema ha dejado de ser sombra
se extiende como la hiedra
ya no tiene que recaer en suicidio
ahora puedes irte por todo lo alto
en un hospital neoyorkino
con nombre de santo
y costeado por el poder.

 

SE HAN BORRADO sus rostros.
Mi espalda,
única ofrenda para la despedida,
ha dejado de necesitarlos.
Esquinas difusas
donde comulgamos.
Cafés entre dos,
transformados en escarcha
sobre la mesa.
Ventisca
arrastrando el abecedario
de las confidencias.
Flechas envenenadas
aproximándose.
No asesiné a sus perros en poemas.
No arrastré mi lengua condenándolos.
No he guisado sus tortugas en relatos.
Los veo pasar y no los veo.
He dejado de ser parte de sus momentos.
Ha concluido el luto por sus partidas.
Sordo soy ante sus perretas.

del libro inédito El libro de la muerte

 

 

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Manuel Adrián López  (Morón, Cuba, 1969). Poeta y narrador. Su obra ha sido publicada en varias revistas literarias de España, Estados Unidos y Latinoamérica. Tiene publicado los libros: Yo, el arquero aquel (Poesía. Editorial Velámenes, 2011), Room at the Top (Cuentos en inglés. Eriginal Books, 2013), Los poetas nunca pecan demasiado (Poesía. Editorial Betania, 2013. Medalla de Oro en los Florida Book Awards 2013), El barro se subleva (Cuentos. Ediciones Baquiana, 2014), Temporada para suicidios (Cuentos. Eriginal Books, 2015), Muestrario de un vidente (Poesía. Proyecto Editorial La Chifurnia, 2016), Fragmentos de un deceso/El revés en el espejo, libro en conjunto con el poeta ecuatoriano David Sánchez Santillán para la colección Dos Alas (El Ángel Editor, 2017), El arte de perder/The Art of Losing (Poesía Bilingüe, Eriginal Books, 2017) y El hombre incompleto (Poesía, Dos Orillas, 2017).